Archivo de la categoría: Relatos

PIRATAS

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PIRATAS

Llegaron Barbarroja y John Silver a mi vera a contarme su historia. Los corsarios de Europa competían con los piratas caribeños por un botín en Ultramar. Canarias era el epicentro, objetivo durante siglos del pillaje, enclave estratégico en su camino a Indias y en su comercio con África. Por estas tierras asomaban sus narices y sus heridas y cicatrices de guerra aguerridos hombres de mar. Aún en lo contemporáneo, en épocas modernas, seguían habiendo piratas, ladrones de ideas, de voces, que pillaban todo lo que podían vía Internet o vía material, pero que rapiñaban cual aves rapaces todo lo que olía a oro, lo que sus muelas masticaban con salivosa dentellada y hacía que vibraran sus dientes ante el chasquido del rico metal, oro o plata, según fuera el botín de valioso. En su país consideraban que era de tontos si no lo hacían, pues la corrupción campaba a sus anchas por todas las venas de la política, empujada por el poder económico y el puro interés. No había patriotismo en nada de aquello, solo intereses más o menos justificables, que hacían de la vida de esos piratas un vergel y la de sus víctimas un infierno. ¿Qué más daba si a ellos no les afectaba el pillaje? La mentalidad imperante consistía en pensar que si a ellos no les afectaba todo estaba justificado. ¡Ah, cuánto daño había hecho Maquiavelo con su máxima! Fuerte majadería la de estos carroñeros, que buscaban sus víctimas entre lo más lucido y lo más bello, para acabar destruyendo toda belleza y talento a su paso, que atesoraban en su propio beneficio y luego justificaban con miles de mentiras que solo estos burdos y zafios rufianes podrían creerse y los demás idiotas que les reían las gracias. La piratería desde Argel o Berbería también estaba a la orden del día, ya que era un fenómeno mundial. Tan gran logro para tamaña hazaña que hasta los bardos la cantaban una y otra vez, con más o menos acierto, pero deformando la realidad y la historia a su conveniencia. Pues bien sabido es que la Historia la escriben los vencedores.

¡A toda vela y en marcha!¡Adelante!

CONTINUARÁ.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 29 de diciembre de 2013.

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Pan horneado

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Pan horneado

Amasó la madre harina y de ella formó una niña. Le dio agua y bebió y la lustró. Levadura añadió para que el pan creciera y así durante años siguió creciendo hasta la edad adulta. Era bonita y bien formada y cuando estuvo bien horneada abrió los ojos a la vida y allí vio muchas cosas bonitas y otras no tan hermosas. El mundo era sabio pero la gente no tanto y eran solo las personas las que lo afeaban a veces. Tuvo amor y también lo contrario pero la niña era buena de corazón y solo los nervios eran sus malos consejeros pues le alteraba la fealdad que veía en los negros corazones de algunas personas. A través de su ventana vio guerras y hambre y muchas injusticias y eso la hacía llorar y estar apenada, pero también vio que las personas más pobres, y más dejadas de la mano de algún dios que de existir estaba algo despistado con ellos, a veces eran las que tenían la mejor sonrisa de todas y se dijo, si ellos pueden sonreír en la adversidad yo no debería sufrir tanto por lo que veo de feo en este mundo. Y la joven fue feliz, consciente del mundo que la rodeaba, de la maldad y fealdad pero también de la belleza que la rodeaban. Porque si ella tenía un corazón hermoso y tierno no podía estar sola en el mundo. Y nunca nunca se sintió sola pues la luz anidaba en ella y en el Universo.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 25 de septiembre de 2013.
pan

Evocación de Barranco Hondo y el Risco Caído

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Nunca supe por qué, pero allí impávido se mostraba el Risco; de mirada pétrea, se dejaba ver de refilón desde mi cueva, y, sabedora de que muchos años habían pasado desde los que primero la habitaron, atravesé el barranco más hondo para escalar hasta allá arriba, cual vuelo de guirre.  Por peligrosos senderos anduve en buena compañía, que yo diría que me salvó la vida por si precipitarme al vacío hubiera sido posible, tal mareo, tal mala pisada, y la gravedad y el vacío me hubieran esperado en su garganta. Jalonado por cuevas hechas por los antiguos, y por los nuevos habitantes de ese paraje, se hallaba en lo alto ese patrimonio de la humanidad, en palabras de un local, que llegaría a ser el testimonio más importante de la antigüedad canaria, en todo el archipiélago si cabe. Relato todo esto desde el conocimiento y sin haber entrado en dicha cueva, hoy famosa por ser antiguo templo lleno de signos relacionados con el Sol y La Luna y con el hombre y la mujer y su relación.

                La leyenda dice que allí quedaron sepultados unos amantes maldecidos por una madre que les miraba con malos ojos, una noche que se ayuntaron en amoroso abrazo en las cuevas que después tomaron ese nombre: Risco caído, lo llaman. Con un palo y con filo de piedra dicen que horadaron los antiguos la cúpula de la citada cueva principal y un rayo de luz, tímido y vigoroso, entraba por su ventana, a determinadas horas de la mañana, otro agujero en la pared, elevado en la cúpula, incidiendo contra la mujer que dentro habitaba en forma geométrica. Vivieron y trabajaron sus campos y sus descendientes o sus nuevos ocupantes allí guardaron sitio, paja, animales o cereales de sus fértiles siembras.

                Su origen, de la colada del cercano Roque Nublo hace cuatro millones de años, nos informa del motivo y génesis de tan singular entorno rocoso y de la roca que tan hábilmente han labrado los hombres que sus casas construyeron desde lo antiguo y del siglo pasado en esas tierras hondas del barranco. Trogloditas los llaman, o cuevas canarias, en documentación tras la conquista, son las moradas de los habitantes de este viejo territorio, hoy seco por la acción del asfixiante Sol y ayer verde y floreciente región rural, rica en regadío, huertas, higueras, limoneros, cirueleros, algún matorral silvestre (como sus ricas moras) y siembras en general de grano que alimentaban al campesinado en tiempos de rigor, pero también de hierbas tradicionales, propias o extrañas, que riegan sus laderas, y que vendían los naturales, o bien, usaban con fines medicinales. Su agua, estancada en presas modernas, de la época de aquél señor que duró tantos años, también corre por los manantiales naturales que van a dar a fuentes donde bebe el caminante o donde se aprovisionan algunos viajeros.

                Sus carreteras, curvilíneas como el cuerpo de una mujer, La Tierra, están destinadas a expertos caminantes de caminos reales, senderos, o conductores que bien conocen el lugar, y soy consciente de que llevan a rincones aislados, casas donde la vecindad son familiares y amigos que a voces y con vista de águila dominan el territorio y allí se comunican, y que tienen su eco en la ciudad y veranean o pasan el fin de semana en sus frescas moradas.

                Su aire y sus gentes, tranquilas, campechanas, acogen con hospitalidad al invitado, sea natural o de la ciudad. Por eso, puedo decir que el Barranco Hondo no se me irá de la memoria en mucho tiempo y su recuerdo me acompañará allí donde vaya, pues su serenidad y su calma quitan las penas del alma.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 30 de julio de 2012.