Archivo de la categoría: Microrrelatos

Cogidos de la mano

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Y él le dijo una vez, solo al comienzo de su relación, una de las cosas más hermosas que ella había escuchado y que después de tantos años le ha seguido emocionando.

No había pasado nada aún, pero disfrutaban de su compañía, comos dos adolescentes enamorados. Entonces, él demostró, como raras veces hacía, sus más bellos sentimientos diciendo: ” ¡Quédate a dormir esta noche” Ella le dijo a su pesar: No puedo. Él insistió: ¡Quédate un rato más! Siempre he soñado y me he imaginado en este momento con una chica a la que quisiera.”

Y los dos, cogidos de la mano en la cama, simplemente se acompañaban en el silencio. Duró solo unas horas, pues Cenicienta tuvo que marcharse a casa en un taxi, muy lejos de allí, pero fue una de las cosas más emocionantes y hermosas que le habían pasado nunca.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 2 de agosto de 2016.

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Un beso y una flor. Dedicado a Tití Sarito.

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Jugando con las palabras, le pedí a mi tía un tema y me dijo que escribiera uno titulado un beso y una flor y dedicado a las madres y los niños y esto es lo que salió. Dedicado a mis tíos y mi madre, retrato su vida:

Un beso y una flor

Para Tití Sarito

 

Un caballero bien compuesto, joven y apuesto, se dirigió a una señorita un día con una flor. Un beso le plantó en la mejilla que tan sonrojada quedó. Romualdo se llamaba el muchacho y ella Bella, que se pasó parte de su vida suspirando por un beso de amor y cuando llegó a edad moza lo recibió con agrado de tan refinado y cariñoso amigo, que la convirtió en esposa y madre de un par de chiquillos alegres. Los niños jugaban en el patio de una casa rural en su feliz infancia, bien nutridos y ricos en amor y pobres en dulces y caramelos, que los dientes pican y manchan y que caros son para la economía familiar. La familia muy feliz siempre se reunía en el fuego del hogar y contaban la historia de amor más hermosa, que empezó con un beso y una flor una noche de cálido verano en aquel lugar lejano alumbrado por la mano de su Dios.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 2 de diciembre de 2012.

Paz amiga

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Paz amiga

 

Un mundo en guerra, amigo. Ahmed sabía desde hace años que su vida no sería tranquila. No tuvo sosiego de niño cuando las bombas caían sobre su tejado y alcanzaban las casas cercanas; tampoco lo tuvieron los otros niños del otro lado de la frontera. No era justo, se decía, Ahmed, que vivía en continua tensión sin poder descansar día si o día no. Un día, un joven israelí les dijo a sus vecinos, nosotros les queremos, no les odiamos. No supo qué pensar. A Ahmed le asombró tanta muestra de afecto venida de tan lejos. Perplejo vio cómo otros jóvenes de su tierra respondían ante ese extraño mensaje que se divulgó por el mundo prontamente. Y una extraña camaradería y sensación de paz y armonía inundó sus corazones un día, que llamaron, para la posteridad, la paz amiga.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 2 de diciembre de 2012.

Un sueño de futuro

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Una noche soñé que era yo, pero no me reconocí. Era una mujer madura, de unos cincuenta años, delgada, atlética incluso, en buena forma, bronceada y con el cabello tintado por el sol. Estaba sola en el mundo, pero no me sentía mal. Todo había desaparecido: la gente, las carreteras, los edificios derruidos.  No sé qué había ocurrido, pero me sentía por fin en mucho tiempo en paz conmigo misma, en plenitud, tranquila, feliz, sana, fuerte y segura. Tres niños me acompañaban: una adolescente que identifiqué como Ana y que estaba bajo mi protección y dos niños, rubios todos y bronceados por el sol. Los niños eran hermanos de distintas edades, uno muy pequeño, menos Ana, que era como mi ahijada. Eran felices. Les enseñaba a sobrevivir, con lo poco que teníamos; a pescar entre las rocas, en un mar hermoso y con una luz radiante de verano. Luego caminé hasta su casa, donde habíamos vivido, y sólo pude pensar: ¡Qué bien nos hubiera venido poder contar con alguien tan práctico como él ahora! Sentí pena, pero no dolor y ese recuerdo me sobrecogió, pero me desperté en paz. Como si por fin hubiera alcanzado la armonía en mi vida. Era un nuevo mundo y no me sentía sola.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 5 de marzo de 2012.

Su blanco semblante

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Nieve densa o espesa, fría caricia y quemazón en mis manos, caes como las gotas de lluvia pero de forma más silenciosa. Espuma del cielo, esponjosa y cristalina, dormito en mis sueños pensando que el invierno se acerca más gélido este año. Nunca podría imaginarme una noche nevada más bella, ni siquiera en sueños, pues apenas he podido tocar ni ver ninguna nevada real, solo una granizada de vez en cuando y nieve en la cumbre de la isla cuando niña. Como niña anhelo ver tu blanco semblante, como Luna llena en noche oscura. Busco y rebusco un pasaje que me traslade a otros territorios, quizás un viaje alucinante a través de Jules Verne me ayude en mi deseo.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 30 de agosto de 2012.

 

Noche nevada

El regalo de La Luna

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El regalo de La Luna

 

La Luna fue un regalo que me hizo mi padre para hacerme compañía. Solita estaba frente a mi ardoroso padre, cuando ella apareció, de semblante frío y piel granulada. Gris y plateada, me pareció que era un tesoro y muy cerquita quise guardarla. A mi alrededor siempre andaba, la jodía no se me despegaba. Parecía mi hermana pequeña, que una madre muy lejana había hecho llegar hasta mí ese día de hace muchos años, no recuerdo ya cuántos. Tanto me quería que en todos influía con su cariño, acercándose y alejándose como la marea de una playa, o bien alterando a los locuelos que con ella se adormilaban. Noche fría, día soleado, y llena de luz nocturna la veía crecer y decrecer cada temporada. Ay, mi niña, linda estrella sin estela, que por la gravedad de mis ideas quedaste atrapada. Sueñan contigo los hombres que un día tu suelo pisaran dejando su huella allí marcada.

            Y como me encanta rimar las cosas, aquí tienes ejemplo de lo que La Luna para mí significaba, tan bien mirada en esta noche oscura donde no duermo sino despierta estaba.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 16 de agosto de 2012.

 

Que viene el lobo

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Que viene el lobo

 

Todos han cambiado, incluso yo. Más vieja, más sabia, más resistente, más flexible, como el junco y la canción del dúo. Todo se hace más lento cuando espero, eterno cuando me desespero. Me hallo dentro de un bucle infinito pero, como los huracanes que tienen un ojo, siempre habrá una salida, dijo Dorothy.

            La busco, rebusco y no la hallo, porque se esconde de mí, como los demás se esconden en su caparazón y no muestran más que la patita, como el lobo del cuento, pintada de otro color. No quiero decirlo, pero no dejo de pensar, ¡qué falso es su amor!

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 15 de agosto de 2012.

 

Nochevieja de verano

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NOCHEVIEJA DE VERANO

 

Ayer fue Nochevieja, extraño pues estábamos en agosto. No me enteré siquiera, pues hace tiempo que no lo celebro. Las imágenes de fiesta parecen lejanas y frías, las caras desconocidas, las borracheras molestas y el recuerdo de ayer se me presenta borroso, no sé por qué, quizá porque con cada año que pasa solo quiero ya que pase el tiempo. Alejarme de esta tierra es un sueño. Mientras los demás se divierten a costa de la vida ajena, yo casi no siento, o eso creen, que no padezco. ¿Y qué más da?, dicen, culpables de mi tormento.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 15 de agosto de 2012.

El atrapasueños-microrrelato de ficción

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El atrapasueños

 

Una noche de sombría mirada jugamos a decir verdades, desafiando nuestra pericia y habilidades, antes de ir a una segura y momentánea muerte noctámbula. Carl, le pregunté que con qué había soñado ayer. Me dijo que no lo recordaba. Segura estaba que lo recordaría pues le vi agitarse en la cama balbuceando palabras sin sentido. Una pesadilla, pensé. ¿Por qué ocultarlo? Sobre su cama se hallaba un regalo que le vigilaba en sus sueños, para evitar los malos espíritus, que tan hábilmente habría fabricado algún hippie del mercadillo. Sin embargo, no fue así, no dijo nada, no acertaba a recordarlo, como si de  una amnesia transitoria se tratara. Yo pensaba que como recordaba casi todos mis sueños, con gran clarividencia, los demás serían como yo, pero no era así. ¡Ah, ingenua!, me dije. «Si tú supieras que solo tú eres consciente de la realidad de tus sueños», me dijo una voz muy interior, que me sobrecogió.

            Mientras tanto, me dispuse a observar el atrapasueños sobre su cama. Me despertó Carl con su voz, que casi ni sentí:

—Angie, despierta. Estabas soñando.

No era consciente de haber soñado todo eso, pero allí arriba, encima mía estaba aquel atrapasueños, desafiante, mirándome con su tejido de araña hipnótico.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 11 de agosto de 2012.

El atrapasueños

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El atrapasueños

 

Mis sueños no dejaban de rondar mi cabeza, aún despierta, soñaba contigo, soñaba con veleros de libertad y fui campeona en ellos de las Olimpiadas de la resistencia. Fui ganadora de premios al buen corazón, al buen hacer, a los buenos principios que todo ser humano debería tener. Solo él estaba atrapando mis sueños, allí en lo alto, sin dejarme volar en ellos, cual aviadora de la realidad. Si soñar es un delito, si querer es pecado, si todo lo que soy ofende, si todo lo que son los demás me daña a veces, el sueño se romperá. Si sueño con el mañana, espero que no sea una vana ilusión, porque el águila vuela más alto que yo. Y sobre la balanza del odio y el amor no sé qué puedo decir, porque allí medí mis sueños y mis realidades y no sé quién ganó. Todo formaba parte de mi dormitorio, donde descansaba de las batallas diarias, que el atrapasueños intentó borrar para que no quedara constancia del dolor, de mi voz. Y ahora estoy sola otra vez frente a él, ¿y quién tendrá valor de romper la lanza a mi favor?

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 11 de agosto de 2012.