FUERZA DE CORAZÓN-Contra el acoso

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FUERZA DE CORAZÓN

Aunque de lágrimas se me inunde de vez en cuando el corazón, él es fuerte. Fuerte como yo. Una mujer valiente, con coraje, con mucha valía, sabia, con conocimiento de la vida y las ciencias humanas, sabedora de la naturaleza de las personas. Sensible ante el sufrimiento ajeno como al propio, este corazón late con fuerza y brilla cada día con más LUZ INTERIOR.

De él nace la fuerza de mi inteligencia, del amor por la vida, por mi familia, por las personas, por el mundo, por los animales, por la naturaleza. ¡Ay, los niños! Una gran debilidad son los niños, a los que adoro y disfruto con juegos y sonrisas y educándolos, pues mi alma protege al débil, al noble, al que sufre, a todos siempre.

A veces me pregunto para qué vine realmente a este mundo. Los últimos años de mi vida me han hecho más consciente de que vine para educar, para proteger, para enviar un mensaje a este mundo de locos, mis mensajes, pese a que otros intenten ocultarlos en el sensacionalismo, en la suciedad y podredumbre de sus basuras mentales, de su corrupción moral, de su manipulación de las verdades. Lo cierto es que lo que brilla asusta tanto como lo que es diferente. Yo, este diamante lo hago brillar más, no lo escondo, no lo atesoro; lo protejo, lo cultivo, lo cuido, lo hago relacionarse y comunicarse. Todos poseemos uno, un diamante hermoso. Muchos están sin pulir, son diamantes brutos y puros, pero que no tienen brillo. Nadie los ha trabajado. Tú no lo has trabajado en tu interior y por eso que no destaca ni resalta. Tu diamante es una preciada joya que el mundo aprecia; es tuya, debes darle forma, cultivarla, educarla, darle conocimiento, nutrirla de alegría y simpatía, de sonrisas y amor, de alma.

Unos atesoran el diamante y lo esconden, no da luz; otros, lo tenemos a la vista, perfeccionado con los años, incluso, otros lo expusieron públicamente;  pero brillan tanto, que otros malvados quieren apagarlo y opacarlo de nuevo con las sombras de la humillación, de la burla, del ridículo, del “te ignoro para que no me molestes y para destacar yo”, del “te juego sucio porque no puedo brillar si estás a mi lado”.

La vida debe estar equilibrada, entre el Bien y el Mal. A veces, vence el Bien y a veces el Mal. Ese diamante es bueno, es lo mejor que tienes y está dentro de ti.  Es el Bien frente al Mal. Son: tus buenas cualidades, tu ética y moral, tu amor, tus conocimientos, tu valor y coraje, tu alegría y ganas de vivir y tantas cosas más que podría mencionar.

Cuando el diamante es ensombrecido por un mundo de locos y cruel, puede que el diamante se esconda y ya no se note tanto su brillo. No, no has perdido valor. Él sigue ahí, esperando mejores tiempos. Eso es: la tristeza, el malestar, el dolor, el sufrimiento, la adversidad de la vida, la maldad ajena, la enfermedad.

No dejes que nadie opaque tu brillo interior. Ese diamante es más importante que el exterior y que cualquier cosa que poseas. Es más valioso y debes cuidarlo con mucho amor y luchar por su supervivencia. No lo apagues, no lo escondas, no dejes que otros lo opaquen.

 

¡BRILLA PRECIOSA JOYA!  Eres más fuerte de lo que crees y siempre lo serás.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 3 de enero de 2017.

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