CADENAS ROTAS

Estándar

 

El mundo tiene nuevos colores.

A veces no veo más que grises y días plomizos.

Sin embargo, las certezas son menos que las incertidumbres.

El desconocimiento, el no saber, el no entender de qué va toda esta historia me confunde a todas horas.

Francamente, no sé qué juego es éste. Si es una tortura, un divertimento a nivel mundial, o realmente, una extraña historia o rareza.

Lo cierto, es que me gusta oír música, me alivia los pesares, me hace relajarme, me encantan los videoclips. Para mí la música es un lenguaje más, como al parecer para ti.

El mundo se comunica. Descubro nuevas gentes, viejas maravillosas gentes, no por edad, sino porque llevan en mi vida mucho tiempo. Estoy en paz, en armonía, en plena conciencia, en total cordura, en sentido, en rumbo hacia mi futuro. Barajo muchas posibilidades; no cierro puertas a lo nuevo que tiene que venir, sin embargo, la cautela me hace meditar diariamente, reflexionar sobre los pros y los contras. ¿No lo entiendes?

Nunca he creído en el amor a primera vista. Nunca he creído que el amor surge de la nada. No se puede conocer bien a una persona de la nada. Las relaciones se construyen día a día, en la cercanía, en el conocimiento mutuo. No se puede construir nada en terreno baldío. Yo creo en los cimientos que construyen edificios nuevos y sólidos. Yo creo en un futuro estable. Yo creo en las relaciones serias, no en las historias pasajeras. Eso es lo que siempre he querido, y nunca he encontrado en nadie. Lo más parecido fue él. Por eso le estimo mucho.

En la vida raramente ocurren esas casualidades de encontrar una persona afín e igualmente madura y comprometida, que reme al mismo ritmo, en la misma dirección, en el barco de la vida. Me costó darle ese lugar. No se lo daré a nadie fácilmente. Se lo tiene que ganar. Yo confío, pero en realidad dudo de todo, hasta de mí. No creo en las verdades universales, pero sí creo en mis principios, en mí misma. Hoy día apuesto por mí. No necesito nadie más que yo misma para sentirme bien y ser feliz. Los demás son acompañantes. Yo ya estoy completa y plena. Los demás hacen más luminoso u oscuro mi día. No puedo dividirme y desfragmentarme como un disco duro, como hice con él. Me perdí en esos momentos. No me encontré. Fui yo, pero le cedí mi vida y mi timón. Nunca más sucederá eso. Ahora lo llevo yo. Gobierno yo, me gobierno yo sola. No necesito más que apoyos, cariño y amigos. El amor es una bonita casualidad, un feliz encuentro. Pero no ha habido eso: encuentros. Tienes más miedo tú que yo. Tienes miedo al rechazo. Yo no te puedo prometer nada. Porque básicamente no te conozco. No puedo darte algo que surja de la nada. Te puedo perdonar, pero no confiaré en ti fácilmente, porque ya una vez me maltrataste y traicionaste. Y tú sigues ahí haciendo no sé qué exactamente. Sigues con tu juego del escondite, tras esa pantalla, sin dar la cara. ¿Quién puede confiar fácilmente en un cobarde, en alguien tan voluble, que de un día pasó a maltratarme y al otro pasó directamente a declararme su amor? ¿De qué vas?

Quiero oír música, sí, me encanta, y tú sigues ahí, en medio, estorbando y espantando a todo el mundo, haciéndome perder el tiempo con tus titubeos. Eres el perro del hortelano, no comes ni dejas comer. Libérame. Dicen que yo te ato y no es así. Eres tú quién me tiene presa. No me has dado cuartel ni me has dejado en paz. He tenido que alejarme para sentirme más libre. Siempre espiando y controlando y celando. Es asfixiante ser tan posesivo, francamente le entiendo a él, porque yo también era algo así, aunque nunca sobrepasé límites de respeto y derechos humanos. Es infrahumano. Decídete. Haz algo. Aunque sabes qué: no lo harás, porque ese es tu juego. Quieres mantenerme ahí para llenar tus vacíos, y tus huecos. Juegas al despiste, juegas a la indiferencia, pero en el fondo, te encanta que estén pendientes de ti. Déjame vivir libre, si no quieres realmente amarme. En realidad, eres tú quién me ata a ti, yo a ti no. Yo lo tengo muy claro. Francamente, quiero que vivas, pero también quiero vivir yo. Déjame ir. Déjame avanzar. No prosigas con esta tortura mutua, que pareces masoquista. Vive y deja vivir. La gente cambia. Te voy a dar un consejo que me dieron hace muchos muchos años, cuando era una niñata: EVOLUCIONA. NO TE NIEGUES A CAMBIAR O NO CAMBIES, PERO SÍ MEJORA. SÉ LA MEJOR VERSIÓN DE TI MISMO. APRENDE DE  UNA VEZ Y MADURA.

No te lo tomes como una victoria. Hace tiempo que te derroté y fuiste tú quién se ejecutó a sí mismo. Yo no siento nada por ti, más que lástima, así que ríndete de una vez y ten dignidad. El amor no se obliga, no se ruega, no se compra, no se somete. ¿Tú qué sabrás del amor?

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 14 de enero de 2016.

LIBERTAD CADENASROTAS

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