La extraña fragilidad del mañana

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La extraña fragilidad del mañana

 

 

Sí, es etérea, frágil, casi como un suspiro. Apenas se va dibujando mientras caminas, pero se borra cuando retrocedes, pero sabes que sigue ahí. En el equilibrio del tiempo que se pelea en la carrera de la vida por no perecer antes de su momento.

Lo intentas. Intentas seguirle el ritmo, pero a veces te sobrepasa. Ya lo sabes casi todo, y en realidad, aún te queda mucho por aprender.

Has visto el lado oscuro de las personas y la vida y sigues viendo aún la belleza en otros. Y te emocionas, aún ante tanta impasividad, tanta frialdad, esa gélida cara del aburrimiento, de la envidia, de la crítica. Sientes, sí, sigues siendo tú. Esa sensibilidad tan frágil como el tiempo, tan grande como la experiencia en la vejez, tan sencilla, siempre sencilla en su forma de presentarse y, a la vez, eres volcán, que se desborda en emociones cuando la vida te pega duro, y te toca la piel más fuerte que la caricia del amante.

Sigues ahí, después de tanto tiempo y me pregunto: ¿Por qué? Liberé mis demonios, me liberé de todo y de todos, ahora soy libre. Amo quién soy y lo que soy, me siento hasta orgullosa de ser la persona llena de cicatrices que hoy soy. Frágil y dura como el diamante más puro. Esa bella gema de la realidad, esa rara avis en la que me convirtió el mundo y la vida. Tan extraña, incluso para mí, tan conocida y a la vez tan desconocida y tan incomprendida. ¿Cómo es posible esa dualidad?

Y pasan las décadas y te vuelves más sabio, más serio, más sereno, más humano, en proporción inversa a algunas personas, que se vuelven más duras, más insensibles y más inhumanas. Y sigues pegándole duro a la vida y ella sigue golpeándote, pero ella no sabe que yo era la jugadora más resistente del balón prisionero. La pobre no se ha enterado todavía, después de tantos años. No sabe que lo que ha renacido muchas veces puede morir, porque la vida es frágil, pero que al final del cambio, su fuego interno la revive. La trae de nuevo a esta frágil existencia, en una carcasa efímera, que se afea y que envejece cada día un poco más y que al final quedará reducida a polvo. Si no lo sabes, la vida es algo temporal, después quizás la energía vital se fusione con el Universo y cree de nuevo vida. La vida te reclama. Sal a vivirla. Intensa siempre.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 29 de marzo de 2016.

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