Archivos Mensuales: noviembre 2015

Las Personas Altamente Sensibles, una condición poco comprendida.

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Las Personas Altamente Sensibles, una condición poco comprendida.

Aa.Cc., LA REBELIÓN DEL TALENTO

¿Eres una persona cuyos sentimientos son fáciles de herir y te preocupas infinitamente por herir a los demás?. ¿Cómo te sientes al ver imágenes de pobreza, enfermedad, crueldad animal? ¿Sientes aversión a ver películas de miedo, o te sientes molesto por los ruidos fuertes e irritantes (piensa en música procedente de los auriculares de alguien) de una manera que a los que te rodean no les sucede?. Entonces podrías ser una Persona Altamente Sensible (PAS), una condición que es común pero hasta ahora, poco entendida.

Sin embargo, esto está cambiando. El conocimiento de las PAS (HSP en inglés) ha crecido a un gran ritmo en EEUU. De hecho, se ha publicado un nuevo documental llamado “Sensible, La película” premiada recientemente en San Francisco. En este film se explora el tema de la PAS y cuenta con la Dra. Elaine Aron, científica y autora del libro “La Persona…

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¿Alta Capacidad o Alto Rendimiento?

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¿Alta Capacidad o Alto Rendimiento?

Aa.Cc., LA REBELIÓN DEL TALENTO

Extracto del Capitulo 2: “What is Giftedness”. Linda Silverman “101 Giftedness”, 2013

Friki, rarito, empollón, cerebrito, … son estereotipos que aíslan y distancian a los niños de altas capacidades de su entorno. “No soy como los demás, no me aceptan, algo hay malo en mi”. Desde la escuela infantil los niños con alta capacidad ya se perciben como si hubiera algún fallo en ellos. ¿Cómo lo superan?.

Los más afortunados encuentran otros niños como ellos a una edad temprana, se sienten aceptados y consiguen adaptarse. Otros se mimetizan simulando ser como el resto de niños, adaptando su lenguaje e intereses, eliminando aquellas partes de ellos mismos que no encajan con el resto. Pero camuflarse es una solución que implica una corta visión, impide el desarrollo y socava las aspiraciones. Algunos se aíslan en sus libros, fantasías o juegos y video-juegos tratando de esquivar los tiros y flechas de sus torturadores…

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Un mundo controvertido

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Un mundo controvertido

 

Un día la vida me dio un golpe tan fuerte que caí al suelo y apenas podía levantarme. Sentía que mi cuerpo no me respondía y que me seguían dando miles de patadas mientras estaba en el suelo, aprovechándose de mi flaqueza y debilidad, porque así actúan los cobardes. Solo pueden ganar cuando juegan sucio. Un día me dije que la vida era demasiado corta para hacer lo que dictaban los dogmas y lo que decían las modas y lo que te decían los demás, pues yo no era un títere de otros para vivir la vida que a ellos se les antojara. Decidí ser libre por fin, decidí vivir ignorándolos, sin escuchar sus muchas estupideces, sobre cómo debes vivir y lo poco que vales sin ellos en tu vida. A menudo, la gente cree que sabe mejor que tú cómo debes vivir tu vida, y ni siquiera respetan que tu vida te pertenece. Hoy día, esto es tan grave pues debemos tener en cuenta que la privacidad es un negocio muy codiciado y sometido al vil mercadeo y al morbo de la exposición pública.

Cuando la realidad es que ellos no te conocen mejor que tú mismo, aunque desde fuera vean cosas más claras. Sin embargo, sobre los sentimientos, deseos y sobre tus experiencias tú tienes una maestría universitaria. Solo tú te conoces mejor que nadie, solo tú sabes lo que necesitas, lo que callas, lo que luchas diariamente, lo que sufres, lo que quieres contar, lo que sabes que quieres de verdad de la vida y lo que no quieres. En ello radica la madurez de saber encontrarse a uno mismo

Llegados a un impás de la vida en el que nada importa más que tú mismo y tus referencias, tus valores y tus principios, porque no tienes nada más que tus talentos, tus habilidades, tus conocimientos y solo cuentas con tu ayuda y la de unos pocos, la vida se hace más sencilla, más clara de entender y también más dura es la escarpada para conseguir sobrevivir. En la jungla del mundo actual, si no eres competitivo, exitoso e hipócrita y popular, tu vida no vale una mierda. No eres “cool”, eres “loser people”. Hemos llegado a tal punto de sensacionalismo, que las miserias humanas venden más que la ciencia, que el conocimiento, la sabiduría y la experiencia, y las buenas personas se convierten en motivo de mofa y escarnio en vez de lo contrario, porque quién triunfa es el canalla, es el corrupto, el descarado, el avispado, el pícaro “Lazarillo de Tormes” de turno que se aprovecha de los demás, pobres víctimas y pringados una vez más por las miserias de ser pobre gente perdedora ante la arrolladora maquinaria de las mentiras y los resabidos pinochos.

Algo anda mal en esta nueva escala de valores, algo huele a rancio, a desproporcionado, y sin embargo, tiene una veladura de normalidad. Esa es la realidad, es lo normal, los demás somos unos “anormales”, por no vendernos a la especulación, al morbo de comerciar con nuestras vidas, por no querer ser famosos por nuestra vida personal ni cotidiana sino por ser valorados por nuestros talentos y profesión. Las perspectivas y el respeto se han perdido, la empatía brilla prácticamente por su ausencia, su comprensión del mundo es limitado y pobre y está cegada por los brillos de las candilejas, de la vida cómoda, de la cultura del no esfuerzo, del valor del dinero, porque ante éste todopoderoso Dios todo se vende, hasta al mejor amigo, hasta el amor de tu vida.

Y censuramos y silenciamos la verdad porque es fea, gorda e incómoda. Al igual que en el Medievo seguimos denostando y vejando a las mujeres como objetos sexuales, porque no pueden admitir en el machismo del patriarcado que haya mujeres respetables, mujeres dignas, mujeres poderosas e inteligentes que no sean un simple objeto del deseo, una cosa, un simple animal que usar y vender como un trapo sucio. Si existe violencia de género es porque desde arriba se nos vende la inutilidad de las mujeres, la poca valía de las mujeres, porque es inherente a nuestra cultura, que una mujer no puede ser hermosa y a la vez inteligente y buena profesional; que si una mujer no cede ante el chantaje machista de ser obligada a ser una puta, de consentir la superioridad masculina, no se la valora, se la menosprecia y se la trata de las peores maneras posibles. Por ser simplemente mujer.

Este mundo en el que vivimos está lleno de contradicciones y contrariedades, entre lo que debe ser y lo que es, entre lo que se nos vende y lo que consumimos, entre lo políticamente correcto y lo que realmente existe en la práctica. La realidad no es tan bonita como nos la pintan. El mundo no es tan perfecto y, sin embargo, sigo pensando que hay gente buena, que sigue habiendo gente decente, gente por la que vale la pena luchar, gente que puede salvar el mundo, si se invierte más en educación, en el talento, en la igualdad, en el respeto, en generar buenos valores éticos, para que todos podamos convivir en un mundo más justo y más democrático. ¡Es tan fácil soñar, pero tan difícil conseguir hacerlo realidad!

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 7 de noviembre de 2015.

Silenciados

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El silencio

 

En el silencio de la noche y en los gritos sordos de los que pactan tu exclusión todo se oye más claro y se percibe más rápido. La indiferencia, la ignorancia, la soledad, a cualquiera le afectarían, pero un ser fuerte, que no depende de nadie, no necesita elogios ni aplausos ni aprobación de los demás. Es cierto que somos seres sociales y dependemos en interrelación directa con los demás de sus bienes, bondades y servicios. Es cierto que el silencio hiere, la indiferencia puede matar, el ostracismo deliberado puede marginar, pero lo que más me llama la atención es que en el fondo los que te silencian, en realidad dependen mucho de ti y te deben grandes ideas, grandes inspiraciones y muchas más cosas que nunca te agradecerán. E ahí, todos los días presente en todas partes. Es su oscuro y truculento “secreto” a voces. Están en clara deuda contigo, están en deuda con quién han usado como un trapo sucio para lavarse las vergüenzas, las muchas sinvergüencerías que tienen, descaros y mentiras sucias. Si no tienes nada nuevo ni nada bueno que decir de mi persona, mejor que guardes silencio, porque es obvio que no sabes apreciar ni distinguir las virtudes de los defectos que todos tenemos. Ese pacto silencioso ruge como un tornado furioso en mis oídos y me dice: no te fíes, te vuelven a necesitar, no les oigas, ni caso a sus provocaciones insulsas y estúpidas, a sus burdos intentos de menoscabarte. No podrán nunca más, aunque dude de mí misma, aunque flaquee, no podrán reducirme a la nada, asesinarme con silenciosa o ruidosa malicia, ni con la fuerza de la violencia, pues lo que estaba roto puede volverse a ensamblar, a restaurar y a revivir, dándole una nueva  vida y sentido a la realidad, más libre, más sana y más auténtica que nunca. ¡Callad lo que no habéis sabido apreciar ni defender con honor! ¡Ya nunca más!

 

En Las Palmas de Gran Canarias, a 7 de noviembre de 2015.

silencio

ESTÉTICA DE LA ÉTICA CONTEMPORÁNEA

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ESTÉTICA DE LA ÉTICA CONTEMPORÁNEA

 

No hace mucho me preguntaba un inocente niño, ahijado mío, por una palabra que había escuchado decir a los mayores y que él parecía desconocer por completo. Me dijo con una increíble, inusitada curiosidad intelectual, en una calurosa tarde de agosto, que en la calle había escuchado a unas mujeres mayores y en la plaza a unos ancianos debatir apasionadamente sobre el tema de conversación del día y que estaba en boca de todo el mundo.

—Madrina, ¿qué es la ética? –me preguntó-. Confieso que la pregunta me dejó perpleja, cómo explicarle a un niño de siete años un concepto tan abstracto, por supuesto todos lo conocemos pero el aplicarlo a ejemplos prácticos para que un niño lo entienda es complicado a veces. Tuve que ingeniármelas pese al notable cansancio y a que me hallaba de vacaciones para conseguir la suficiente información para instruir a tan despierto niño sobre semejante concepto, casi tan antiguo como la civilización occidental.  De este modo, deseché las interpretaciones rebuscadas que insignes filósofos habían hecho en el pasado sobre el citado término y la concreté en un concepto claro en sus orígenes y su significado para que pudiera entenderlo y luego realizar ejemplos en los que él mismo pudiera descubrir en la práctica qué es lo que en nuestra sociedad entendemos por ética. A su vez, le indiqué dónde debía buscar la información en su casa, recurriendo a un diccionario enciclopédico, cualquiera te sirve –le dije-. Al día siguiente me trajo la información que había recabado escrita en un papel y me dijo que lo había encontrado en un libro gordo, viejo y de color verde que estaba olvidado en una estantería de su casa y en el que nunca se había fijado con demasiado interés. Me confesó que había tenido ciertas dificultades para entenderlo pero que me lo había traído escrito para que le resolviera las dudas sobre lo que había leído. Esa era mi seria intención inicial como buena madrina, pero no pude más que esbozar una leve sonrisa cuando me contó la cara de sorpresa y confusión que había puesto su querida madre cuando a su pregunta de qué estaba haciendo le respondió: «Mamá, estoy buscando la ética».Y ella le respondió no con menos desparpajo utilizando su misma frase: «Hijo, la ética no se encuentra se aprende». Su madre estaba en lo cierto aunque en algunos momentos uno puede dudar de que exista al echar una sutil ojeada a como va el mundo y los valores que en él más destacan. Sin embargo, todo ser inteligente tiene conciencia del Bien y del Mal, que ha sido interpretado a nivel mundial de diferentes formas según las culturas. Esto significa que es mutable y que cambia con el tiempo pero a veces muy lentamente. No hacía mucho yo había pasado por una etapa dura y crítica de mi vida y me había dejado arrastrar por la corriente de un turbulento río sin notar la presencia, insensibilizada por el dolor, de las cataratas a donde me llevaba. No quería que eso le sucediera a nadie más y menos a él. Por eso era importante que mi ahijado no se dejara arrastrar por esa conciencia inoperante, que puede esbozar a veces una cruel y antiestética sonrisa de satisfacción ante la situación mundial y sus actuales valores éticos o hacia los problemas o sufrimientos ajenos, y que con su actitud este niño contribuyera a que no se arrastraran más almas inocentes hacia ese abismo de inopia e intolerancia social.

Mi niño había doblado el papel de forma cuidadosa como si su contenido escrito con letra torpe fuera un valioso tesoro para él, ¡había sido su descubrimiento!, sacado de polvorientos objetos arqueológicos, ¡en su propia casa! Al desdoblarlo y tras leerlo rápidamente, ante la impaciente inquietud del niño y sus grandes ojos abiertos de par en par, le pedí que lo leyera por sí mismo. Y precipitadamente empezó a leerlo, de forma entrecortada pero con voz clara y jovial: Ética (de la raíz griega ethos=costumbre, que corresponde a la latina mos, de la que deriva el término equivalente de moral), designa aquella parte de la filosofía que tiene por objeto ordenar los actos humanos (racionales y libres) con arreglo a un criterio teórico (ley moral) y con miras a la consecución de un fin (el bien). «A que es difícil de entender», -afirmó asertivamente una vez hubo terminado-. La verdad es que lo era, le dije que no se preocupara por palabras griegas o latinas y que se preocupara de lo que él entendía por ética según lo que había leído. Tras mi pregunta estuvo pensando un poco, releyendo bien lo que había enunciado antes en voz alta, pero ahora en silencio y reflexionando. «Bueno, ¿qué conclusiones has sacado de este concepto, porque sabes que un concepto es una idea y las ideas las genera tu mente pensando, y tú has pensado en lo que estabas leyendo, entonces qué es lo que has leído?» Volvió a quedarse pensativo esta vez más serio que antes y al final tímidamente y con cierta incertidumbre me dijo: «¿Cómo puedo saber si algo está bien o mal?» Tuve que decirle que se fijara en los demás y se guiará por su pensamiento y su corazón porque eso lo tenía que decidir por él mismo como ser racional y libre, ya que era responsabilidad suya. «Sigo sin entenderlo -replicó un poco ofuscado-, si me fijo en como actúan los demás y me guió por mi pensamiento y corazón no puedo saber si está bien o mal». «¿Por qué?», le pregunté intrigada por el oscuro motivo de tal razonamiento infantil. Me respondió: «Porque los demás a veces hacen cosas que yo pienso que están mal y me salta el corazón cuando las hacen y creo que es muy feo hacerlas». Esta respuesta infantil me dejó más perpleja que la pregunta de qué es la ética. No pude más que rendirme ante la evidencia cuando me contó lo que había visto hacer el otro día a unos niños en la calle. Según el improvisado periodista, al parecer un grupo de niños estaba jugando en un parque infantil y empezó una pelea por el turno en el columpio, así que uno de ellos le dio un empujón al niño que lo ocupaba y lo tiró al suelo sólo porque no le caía bien y los demás se empezaron a burlar de él y a contárselo a todos los demás humillándolo mientras el angelote caído lloraba desconsoladamente. Entonces me preguntó que cómo era posible saber lo que está bien y lo que está mal si ese niño porque no le caía bien el otro niño o le tenía envidia había pensado que era malo y había hecho algo cruel y violento con él como aquella escena que me había narrado. Empecé a recordar tantos ejemplos que había visto en mi infancia y que ese mismo comportamiento infantil e “inocente” yo también lo había visto en mis amigos “adultos” muchas veces, aunque más crueles e irresponsables –inconfesables-, ¡y yo le había dicho al pobre niño que se fijara en los demás! Triste dilema moral que resolvimos concluyendo él y yo en que sólo la razón, el corazón y las personas que tenemos por buenas podían indicarte dónde encontrar la ética, porque buscándola en semejantes ejemplos no parece que fuéramos a encontrarla en los últimos tiempos. Por eso decidimos lanzar el siguiente comunicado a la prensa: SE BUSCA. SE HA PERDIDO UNA NIÑA LLAMADA ÉTICA. DEBE HALLARSE UN POCO SOLA EN ESTOS MOMENTOS, SI ALGUNA BUENA PERSONA LA ENCUENTRA ROGAMOS QUE SE COMUNIQUE A LAS AUTORIDADES PARA QUE LO PONGA A DISPOSICIÓN DEL CONOCIMIENTO PÚBLICO Y DE SU PADRE QUE ES ESE SEÑOR TAN ALTO (señálese hacia arriba).

Lo más positivo de toda esa anécdota y a la vez lo más cómico, pues daña los ojos de los maledicentes niños antiestéticos, es que el niño que cayó del columpio se volvió a levantar, secó sus lágrimas y volvió a su turno en el columpio sin más cicatriz por el golpe que la que deja una operación de apendicitis, y pacientemente esperó de pie y sin inmutarse con más fuerza que nunca al corregir los errores de cálculo que le habían llevado a perder su silla por marcharse a Sevilla a operarse de apendicitis. Y en los sucesivos años, las veces que volvió a caer se volvió a levantar. Moraleja: quien la busque y la encuentre que la aprenda. ¡Más claro imposible!

 

En Las Palmas, a 19 de agosto de 2002.

ETIC

¿Qué Sucede en el Cerebro de un Niño Curioso?

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¿Qué Sucede en el Cerebro de un Niño Curioso?

De una curiosa empedernida con cariño a esos niños curiosos y esos adultos cotillas.

Aa.Cc., LA REBELIÓN DEL TALENTO

¿Qué motiva el aprendizaje? ¿Por qué a veces estamos más receptivos a aprender? ¿Por qué recordamos algunas cosas y otras no? ¿Que es la curiosidad? ¿Cómo afecta ésta al aprendizaje?. Un estudio realizado por el Dr. Ranganatah nos demuestra que la curiosidad favorece el aprendizaje. ¿Cómo aprovechar esto en el aula?

By Maanvi Singh. October 27, 201

¿Como se produce una puesta de sol? Nos encantaba disfrutar las puestas de sol, pero Jolanda Blackwell realmente quería que sus alumnos de 7º de EP pensaran en él, para preguntarse, y cuestionar.

Así, Blackwell, profesora en la escuela superior de Davis, California, puso a sus alumnos un video de You Tube sobre una puesta de sol, como parte de su clase de física del movimiento. “Les pregunté: ¿Qué se esta moviendo, y por qué? Los alumnos plantearon un montón de ideas. Algunos pensaron que el sol se movía, otros sabían que el…

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El ocaso del Sol naciente

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El ocaso del Sol naciente

 

Suave y cálido amanecer en las miradas, caminas tras las nubes del mañana. ¿No sabes por qué llegó el ocaso a florecer en esta historia? Solo tú lo sabías tan bien como yo. Demasiados buitres incordiando, demasiados celos, demasiadas mentiras, demasiadas envidias, demasiados sentimientos para tan pocos hechos. Entre un fuego de pasiones encontradas, por las presiones de los otros, llegamos al desencuentro. Las apariencias, el show de este circo, como siempre echaron a perder los más preciados y gentiles pensamientos. Lo siento si así ha sido, pero supongo que en esta guerra no podías más ya luchar por mí, y yo no podía seguir soportando las miradas, los infundios, la mala fe, el odio, los rencores, y la verdad que solo tratamos de sobrevivir entre fuego y naufragamos en la vida una vez más.

 

Los cobardes aman a través de otros, aspiran vidas ajenas, fuman sentimientos, los huelen, como animales de rapiña. Te rodean, husmean y no dejan vivir a nadie su vida libremente, porque creen que lo privado les pertenece. Se merecen solo los restos de la batalla, no su gloria. Y odio tanto, tanto, este estado, que mi corazón se hiela de pensar que alguien más ha podido sufrir algún daño, sin mala intención alguna por mi parte, porque lo que siento es tan hondo y profundo que solo yo sé hasta donde llega el límite de mi dolor. Creí que solo la amistad podría sustentar la alegría de saberte cercano, con eso me conformaba, porque odio las injusticias y obligar amar a nadie es un error, que estos necios aún no han entendido. No pueden doblegarnos a la labor de la violencia. Su ávido deseo de poseer al otro, de tener la sinrazón, la poca vergüenza de envidiar lo ajeno, de vivir vidas que no les corresponden. Solo puedo pedir perdón por solo ansiar sinceramente un colega, un compañero, un amigo, aunque creo que es legítimo deseo, de buscar alguien sincero y fuerte, que fuera mi igual.

 

Espero que este ocaso, este adiós, te consuele, pues no me gustaría pensar que me creyeras tonta o necia como estos idiotas. Créeme, yo soy de verdad, ellos solo son fantasmas del pasado.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 3 de noviembre de 2015.

corazon

¿Por qué no se atiende a los niños con Altas Capacidades?

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¿Por qué no se atiende a los niños con Altas Capacidades?

Creen que deben esconderlas, reprimirlas, frenarlas, ocultarlas, porque saben que si les dan rienda suelta, otros se sentirán ofendidos, dañados o amenazados, y se defenderán criticando, acusando al talento de agravios tales como “engreídos”, “elitistas”, “individualistas”, “se sienten superiores”, “desprecian a los demás”, “sólo ellos tienen razón”, “se creen perfectos”, “no son divertidos, no saben divertirse”.. y esto duele. Y duele mucho más precisamente por su sensibilidad más acusada. Porque son capaces de ver el mundo con mayor profundidad, y sufrir con más intensidad las injusticias. Y estas acusaciones son una enorme injusticia.

Aa.Cc., LA REBELIÓN DEL TALENTO

Desde hace unos años las leyes educativas de las distintas administraciones, reconocen el derecho de los niños con altas capacidades a recibir una educación específica acorde a sus necesidades. Sin embargo, el descontento de las familias es mayoritario. Se quejan de la ardua lucha que deben afrontar para conseguir que estas medidas se adopten en los centros educativos y de la ineficacia de las mismas.

¿Cómo es posible que aún exista tanta desatención?. ¿Por qué es tan difícil?. Porque no se entienden. En realidad, las necesidades de estos niños no son tan fáciles de entender. Antes, debemos desprendernos de los muchos mitos que les rodean. Es necesario se acometa una inmensa labor global, coordinada y a todos los niveles de la sociedad para romper con estos clichés. Y es urgente que esta tarea se acometa ya.

“Los niños de altas capacidades lo hacen todo bien en el colegio, no necesitan…

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