Archivos Mensuales: marzo 2014

El arte de la vida

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El arte de la vida

Y pintar un cuadro con colores vivos,
crear a partir de la nada,
tocar con música el lienzo
y con poesía el ritmo interno de mis dibujos.

Y con una paleta llena de colores,
tintar la vida con nuevos sentires,
jugar con los sentidos,
hacer que todo aparezca ante mis ojos,
en una sábana blanca
y colorear el alma manchada con hollín de los años,
salvar de la quema los buenos sentimientos
y volver a pintar el presente para crear un nuevo futuro
con los sonidos del mañana.

En Las Palmas de Gran Canaria, 29 de marzo de 2014.
Pendientes de goma eva hechos por mí misma. Preparada para el ARTE.

Lágrimas del alma

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Todos hemos tenido un día triste, donde hemos llorado desde dentro.

Lágrimas del alma

Las lágrimas del alma son aquellas que no lloras ni gritas, son aquellas que tocan suavemente tu corazón y luego te lo aprietan y estrujan. Es el grito sordo de quien no puede luchar más, de quién se siente desamparado, desolado por la realidad. Lágrimas del alma son las del poeta que canta a las miserias de la vida, que llora un amor perdido, que libera el odio y el sufrimiento con cada palabra. No hay orden en estas lágrimas, solo son lágrimas, ni son líquidas, son invisibles a los ojos ajenos, solo el que las siente sabe que ellas corren por sus mejillas, deslizándose cual serpientes venenosas, envenenando los recuerdos, los bellos sentimientos, el amor que ya fue, el cariño que nunca recibió, un sueño que no se cumplió, empañando a su paso todos esos cristales a través de los cuales mira cual miope de la realidad, aumentándola, y haciéndola carne. Muy humana, llora la niña por todo lo que pasó, a todo lo sufrido, a la vida que la maltrató. Emociones que van y vienen, sin ser vistas, pasan desapercibidas y ocultas tras la máscara de la locura, cuando solo son emociones, reacciones ante el dolor y el sufrimiento, sentimientos agudos de consternación, de tristeza, de ahogo, de un futuro incierto. Lágrimas del alma como agua sin azúcar, solo amargor, dejan un mal sabor de boca a quién las prueba, y en el fondo yo sé que ellas son su único desahogo, son la sangre que mana del corazón herido, doliente, que no encuentra consuelo sino en el llorar en silencio y con ahogos, callando miles de verdades y dejando cicatrices a su paso.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 1 de marzo de 2014.
lagrimas