A Sor Carmen e Himar

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Hoy no es un buen día. Cuando uno cae en la enfermedad sus días se vuelven más grises, más tristes. Aquella amiga del alma, rica en espiritualidad, hace tiempo que nos abandonó y yo sin saberlo. El ave blanca, cual paloma del Espíritu Santo, se posó sobre ella cuando joven y entrada ya en años el miedo a la vida la atrapó y se dejó llevar por la comodidad de una cama confortable y una buena comida. Una enfermedad común, que a una joven no hizo más que postrar y debilitar, se la ha llevado, a esta alma jovial y pura. Una mujer cariñosa y sonriente que será siempre eterno recuerdo en los corazones de quiénes la conocieron. Mi querida amiga cibernética, tan sabia, que hasta la informática dominaba pese a sus entrados 80 años, que me enviaba esas sentidas palabras, esos preciosos power points guardados con cariño, era ley de vida que algún día pasará, incluso cuando supe de tu enfermedad sabía que partirías en breve, pues tu salud era frágil. Ya me lo esperaba, lo que no sucedió con el otro amigo de mi edad. Eso fue un golpe inesperado. La vida juega a la pelota con nosotros, nos la devuelve, nos la quita, la aprisiona como en el balón prisionero, juega con nosotros como peones de una tabla de ajedrez; a unos los coloca más cerca, a otros estratégicamente para realizar contigo y con ellos la gran jugada, la de la vida, ese amplio muestreo de la paleta de colores del pintor del Universo, y uso este lenguaje porque era lo que ella creía, aunque no lo comparta. Alguien lo pintó todo al principio, fue una partícula, fuera energía, era Vida, y con ella llega necesariamente la ausencia de ella, lo inerte, lo feo, la muerte, ese cruel censor que aniquila por igual, a unos antes y a otros inesperadamente o previsiblemente, porque es la ley, así se hizo el mundo, así es la realidad. Hay reyes, caballeros, torres o fortalezas imbatibles o que caen presas de algún caudillo o cacique, y peones, muchos peones, humildes hijos de este mundo, que vivimos o sobrevivimos como bien podemos, intentando hacerlo con dignidad, a veces con más o menos fortuna, quizá cegados por la divinidad o despistados por la creencia de que no existe más que una fuerza superior, la ley natural. La vida aunque suene raro es amiga de la muerte.

D.E.P. SOR CARMEN GARCÍA UMPIÉRREZ 30-11-2013
D.E.P. HIMAR SANTANA OJEDA 17-12-2013

En Las Palmas de Gran Canaria, a 23 de diciembre de 2013.

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