El calor de la Navidad

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El calor de la Navidad

Hace muchos años que no siento ese calor, ese aroma a canela, ese aire fresco y el cielo nublado y la nieve en la cumbre. Ese ambiente en las calles de calor humano, de mucho ajetreo y muchas compras, ese chocolate caliente con churros o simplemente un suizo sobre mi mesa, aún bien caliente, que acojo entre mis manos para darles calor, ese que me arrebata el invierno. Esos abetos artificiales con sus bolas de colores y los regalos debajo de él hasta que llegan los reyes y de nuevo la ilusión infantil por alguna sorpresa. ¿Qué más da que me digan que es cosa de niños o de marketing? Un buen libro sobre mi mesilla de noche, una manta y una película, una infusión de hierbas aromáticas que me relaje para dormir y tener sueños vívidos. Vivir ese calor de la Navidad, época triste y alegre a la vez, de reuniones, de jolgorio, donde existe el alto ideal de familia, un sueño para algunos. Hacer con cariño y esmero aunque tardes horas una cena diferente, algo distinto al año, sin grandes lujos, pero especial, no por celebrar natividades sino por celebrar la familia, oír villancicos como si no hubiera más música celestial que esa y felicitar de todo corazón a los pocos amigos que aún se quedan en tu vida pese al paso de los años y los errores cometidos, siempre fieles. No tiene precio para mí más que el del mucho valor que le doy al calor de la Navidad, esa sensación y sabor a roscón de vino, a peladillas, a turrones, a polvorones, a pata de jamón serrano, todos juntos como si de una cornucopia se tratara, todos dones de la Navidad. Es su luz la que me guía cuando escribo eso, es su luz la que debería guiarnos el resto del año.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 3 de diciembre de 2013.
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  1. Hola Auxi. Has acertado con el mundo de ilusiones, recuerdos, deseos o sentimientos que a todos nos embargan en esta època del año. Aúnque el espiritu de la navidad no sea compartido, siempre queda algo, llega algo de ella a las personas de buena voluntad. Besos.
    JUAN BÁEZ

    • Muchas gracias, Juan, es el sentimiento que me provoca y ahora me siento más cerca de sentir ese calorcito. Uno conoce gente de buena voluntad que se lo transmite en la vida y por muchos pesares que tengamos en lo cotidiano, siempre habrá algo hermoso en estas fechas que a mí me llega y me gusta recordar.

      Un abrazo grande.
      Auxi

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