Archivos Mensuales: febrero 2013

Un par de palomas: mensajeras del amor

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Si me refugio en tus alas
es para volar a otras tierras.
Si te busco es que te añoro.
No dudes que te tengo presente
aún cuando la vida me hace desfallecer.
Parezco ausente pero no dejo de estar
aquí donde me dejaste,
esperándote.
Sé que nunca volverás;
te fuiste buscando el verano
y yo no te seguí
y preferí vivir el invierno más duro
acá lejos de ti.
Otras alas me darán calor ahora
y desplegaremos el vuelo juntos
y haremos un nido nuevo en la más alta copa
donde encontrar refugio y compañía
con el cielo como manta
y las estrellas como guía.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 18 de febrero de 2013.

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Extraña dualidad

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La luz del Sol ciega mis ojos cuando miro hacia arriba, dilata mi pupila, me hace más sensible a la oscuridad que acompaña a mi vida desde hace unos años, la del naúfrago perdido en la más solitaria y tranquila playa. Aquel refugio del marginado, del que busca paz, del que ha sufrido en la vida muchos reveses y ha sobrevivido a todo un hundimiento. Esa luz es una guía hacia lo desconocido y se aventura hasta la playa cada mañana con inusitada insistencia atrayendo mi mirada cansada y desnuda ante la realidad. Es el foco que ilumina la senda, es el foco de lo que se expone y se quiere guardar para uno mismo en el fondo de mil llaves en el corazón, es el delator astro que te hace girar entorno a él denunciando toda sombra, refugio del que intenta acogerse a temperaturas menos elevadas al fresco de un palmeral. La luz y la sombra, binomio inseparable, yin y yan de una misma moneda, la realidad más pura y descarnada, las dos caras de Jano, la temible y poderosa lucha entre Bien y Mal y la inversión de papeles, una hoja en blanco, una segunda oportunidad, o una mancha oscura y que nunca se borra. ¡Extraña dualidad! Temo a la luz tanto como a las sombras que me acechan, por eso tomo el Sol unas horas en la playa y luego me refugio en mi gruta del ermitaño, caracola y casa de un errante ser, que camina y deambula por la vida hacia delante, porque el recuerdo del atrás es doloroso y el mañana se presenta… ¡NOOOO, otra vez esa extraña dualidad!

En Las Palmas de Gran Canaria, a 14 de febrero de 2013.

Agua: los elementos (1)

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Ésta es solo una versión que iré ampliando con otros poemas dedicados al agua, tal como se merece.
Agua: los elementos (1)
Mareas y océanos bañan mi casa.
Su vaivén es libre
y su dulce o salado sabor
se comunican con cada una de mis caras,
no con amargor,
sino con la vida que llevan sus entrañas.
Sin ella no puedo vivir,
la ansío con sed
y muchos la quieren poseer
pero no todos llegan a calmar la llamada
más oscura del ente;
aquella que te dice: bébeme,
acude a mis orillas
y báñate en mi azulado reflejo
que la luz del Sol te muestra.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 10 de febrero de 2013.
Agua

En defensa de la palabra

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La palabra es solemne cuando está bien dicha e infame cuando alguien te lastima con ella. Las palabras tienen tal poder que se usan para la comunicación oral y escrita e incluso visual. La palabra se regala y es un don. Su ausencia es el silencio que nos deja sordos en la soledad. Si no hablas nadie te escucha; no tienes voz que clame ante el dolor, las injusticias, o incluso, el amor.
Hay palabras divinas y otras algo exquisitas que describen todo lo que el hombre conoce con certeza y concreción, en muchos idiomas, por todo el mundo. La palabra es mentira cuando se mal usa para engañar a otros. Pero la palabra ante todo es un nombre, una persona a la que dota de individualidad, y todos te conocen por ella, y, aunque repetidas, son sentidas por los que te quieren cuando con ella te llaman con el corazón y así te distinguen del otro, de los otros yo.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 9 de febrero de 2013.

Calima versus Siroco

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Nubes y polvo,
sedientos y asfixiantes sentidos
que se nublan ante la oscura tierra
y no deja respirar con normalidad
a los pobres desdichados que con ella se topan.
Conocida por todos,
tiene un nombre común de origen extranjero,
propio de la tierra y el desierto
y parecen las nieblas del Támesis
pero en ellas se esconden otras tierras
allá lejos en el océano.
Las distancias parecen más largas,
el tiempo se detiene
porque no hay respiro tranquilo
cuando ella está entre tú y yo,
pues no te veo, mi amor,
y me falta el aire para respirar
si tú no estás a mi lado
en este viento turbio.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 7 de febrero de 2013.