Archivos Mensuales: diciembre 2012

Los números de 2012

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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

The new Boeing 787 Dreamliner can carry about 250 passengers. This blog was viewed about 1.200 times in 2012. If it were a Dreamliner, it would take about 5 trips to carry that many people.

Haz click para ver el reporte completo.

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Un cuento de Navidad

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UN CUENTO DE NAVIDAD

Ana estaba sola ante el gran árbol de Navidad. Este año faltaban algunos en la familia y había pocos regalos, pero Ana esperaba con ilusión que fueran las doce de la noche, como cada año. Había sido un año duro de crisis económicas y despropósitos, pero se consolaba pensando que el año que entraría sería mejor, como le decían todos. Ingenua, pero escéptica, Ana hacía que se lo creía, pues tenía que intentar ser positiva para no amargarle las fiestas a los demás. También le habían dicho que se acabaría el mundo el 21 de diciembre. Las teorías más disparatadas habían corrido por todo el planeta, marcianos o extraterrestres pululaban en muchas imaginaciones fértiles, además, de meteoritos y demás supersticiones, pero Ana no se dejaba llevar por estos presagios de mal augurio y se permitía el lujo de bromear con el tema y de mandar mensajes positivos para un futuro cercano.
La vida era realmente complicada a veces y esta jovencita lo sabía bien. Su padre se había quedado en paro hacía ya cuatro años y no encontraba trabajo y la familia vivía de subsidios cada vez más escasos y más difíciles de conseguir y a la vez hacían lo que podían, casi milagros con la comida y lo básico para subsistir, incluso trabajillos que cobraban en negro les permitían poder seguir viviendo, aunque no sin cierta incertidumbre diaria. El vivir día a día mientras veían mermados sus ingresos, su poder adquisitivo y su vida en general era realmente estresante y los nervios estaban a flor de piel muchas veces, generando conflictos entre ellos y con los demás. Ana era la dulce luz de aquella casa, siempre sonriente y luchadora, no dejaba que la vencieran los atropellos que sufrían a diario, pues el pobre no tiene medios para defenderse y menos aún en un mundo en retroceso evidente hacia realidades más poco hospitalarias y que les alejaban del antaño bienestar reinante. Esta Navidad Ana había pedido con mucha ilusión que la suerte atrajera por medio de las energías del Universo hacia ellos algunas bendiciones, tal como había leído en un best seller; soñaba con el Gordo de Navidad o con que simplemente su padre consiguiera un trabajo. Su madre se partía la espalda trabajando duramente limpiando suelos y casas de conocidos y gente más pudiente y eso ayudaba a reflotar un poco la economía familiar, pero no llegaba a mantener a sus cinco hijos, tres de ellos mayores de edad y en paro, incluso uno con familia, a la que también mantenían ellos.
Ana era la hija pequeña y de ella se esperaba que fuera la alegría de la casa. La joven intentaba portarse bien, aunque a veces no podía conseguirlo y se rebelaba con rabia contra las circunstancias. Intentaba ser aplicada pero no siempre conseguía lo que se proponía, dura enseñanza que todos aprendemos en la vida, pero al menos todos se esforzaban con listeza para llegar a fin de mes y sobrevivir; ésa era la palabra consignada en esta familia como nueva programación neurolingüística y que antes era de clase media y ahora estaba rozando el umbral de la pobreza. ¿Qué le regalarían por Navidad o por Reyes? Ana no había pedido nada más que un pintalabios y unas sombras de maquillaje, pues era coqueta y estaba tonteando con Pedro en su clase. Quería estar lo más mona posible para que el jovencito le hiciera caso, pero tenía que competir con otras chicas más avispadas, pues la tierna niña era algo inocente y Pedro un joven alocado. Solo buscaba su primer amor mientras el mundo a su alrededor se desmoronaba ante la cruel realidad.
Su padre se había pateado toda la ciudad en busca de trabajo, echando currículum por todas las empresas, polígonos industriales, se conocía todos los portales y medios de internet de empleo, todas las instituciones, pero nada le había salvado del abismo de la desolación de una situación que parecía convertirse en una pesadilla, pues el peso de la responsabilidad de mantener a una amplia familia recaía en sus cansados hombros. Sergio ya era un hombre maduro entrado en los 60 años y esa edad era un impedimento en un mercado laboral inflexible e injusto que no valoraba la experiencia y la falta de formación y ni siquiera el exceso de estudios era ya una moneda de cambio en el mercado de trabajo, cada vez más exigente y más pazcuato. El drama familiar se mascaba cada día cada vez que Sergio llegaba a casa o recibía un nuevo no como respuesta, si es que se dignaban a rechazarlo, pues ¡eran tantos los candidatos y tan escasas las oportunidades! Y los años pasaban para él sin haber cotizado lo suficiente para una digna pensión. Se mordía las uñas del estrés y su pelo se había caído en parte, y vuelto completamente blanco, el poco que le quedaba ya. Sus hijos y sus dos nietos eran muy jóvenes y encontraban trabajos temporales muy mal pagados y en pésimas condiciones y tenían que buscar una salida a todo este desbarajuste y como sus abuelos tendrían que emigrar a Alemania o América para buscar nuevas oportunidades, porque la patria ya no les acogía en derechos ni en bienestar.
Este año la Navidad estaba siendo tensa y extraña. Algunos pasaron de celebrarla, amargados como estaban de su angustiosa situación; otros, querían divertirse simplemente, para olvidar las penas, y Ana, la joven chiquilla de ojos negros arrullados por grandes pestañas, miraba a todos con algo de ingenuidad y preocupación a través de su alocada visión de la vida, y movida por la extraña felicidad del adolescente y por una curiosa luz interior cantó en torno al árbol una pegadiza canción de paz y amor de Navidad con una suave vocecita que demostró su fortaleza a medida que cogía confianza. Su calor atrajo a los miembros de su familia, que por un momento olvidaron las penas, mientras comían frugalmente lo poco que caía en sus manos, pues apenas quedaba ilusión ni dinero para tirar la casa por la ventana como antaño, pero, esa noche, Ana les iluminó con la luz de la esperanza pues ella les decía que el año que viene sería mejor, que si era necesario trabajaría como su madre para ayudar a la familia y raspar unas monedas más para la cesta de la compra mientras proseguía con sus estudios en el instituto público de su barrio. Todos la creyeron o quisieron creerla y vieron en ella el valor de quién se enfrenta sin temor al futuro, propio de la inconsciencia de la juventud pero que demostraba que no se rendía ante la adversidad, recibiendo una valiosa lección. Todo lo que hiciera falta se haría, todo lo honrado que fuera posible sería necesario hacer y si era necesario emigrarían para no separar a la familia, pero el futuro se abría camino a bocados y debían seguir su senda, pues el presente no era un lugar cómodo, el futuro no podía seguir por el mismo camino. Esa nochebuena lo vieron claro, pues quizá la luz de una jovencita les había iluminado con la voz de la esperanza.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 26 de diciembre de 2012.

Un nuevo mundo sin fin

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Ante agoreros de difícil encaje, oportunistas que quieren sacar provecho de las desgracias o la ingenuidad de la gente, algunos sabíamos que este mundo no acabaría ayer ni hoy, que el Gordo de Navidad volvería a tocarle a alguien y que todo seguiría igual, incluso la gente. En estos tiempos de incertidumbre, de falta de valores y en fechas tan oportunas para mostrar una cara más amable, les comunico que una vez más que el mundo no se ha acabado. Quizá los tiempos cambien, las eras, quizá nos renovemos otra vez, quién sabe. ¿Vendrán nuevas alegrías o nuevas desgracias o un poco de todo? Dulce y amarga es la vida, como las naranjas españolas, que no mecánicas sino más bien comestibles, por eso lo del sabor, al menos es algo que podemos digerir si somos fuertes. Haciendo comparación incomparable con la obra “Un mundo sin fin”, que no sé qué tiene que ver en todo esto más que en el título, podemos decir que las cosas siguen igual, pero aunque jodidos por la realidad no debemos dejar que nos rindan los estandartes de la libertad, de los derechos y de nuestro bienestar.
Estas fechas son de felicidad, son fechas para estar rodeado de amigos y familiares, y si no tenemos esa fortuna, pues la soledad es el mal del Siglo XXI y de los incomprendidos, la compañía propia siempre será la mejor, la más comprensiva, la más amable, la que menos castiga, la más dulce compañera, la que siempre te escucha, la que está activa en tu vida. No debemos olvidar que somos nuestros mejores amigos y que la felicidad depende de nosotros y no de nadie ni de nada, que ante la adversidad podrás flaquear y llorar, pero nunca rendirse ni doblegarse ante la injusta y a veces cruel vida, porque somos tan grandes como queramos ser y no somos como nos quieren imponer. Porque ante la duda eres tú quién decide, porque nadie debe ni puede decidir por ti; elígete, no por egoísmo sino por tener una vida emocional sana y feliz. Quiérete y querrás más a los demás y, si es al contrario, ¿los demás son más que tú y más afortunados?, eso sí, de tenerte como amigo o familiar, pero ante todo, quiérete más porque quizá tú te darás más de lo que nadie nunca te dará, porque tú te alimentas, te proteges, te das cariño y amor y, sobre todo, tú eres quien único te conoces de verdad.
Todo esto es lo que me digo hoy, día en el que me ha tocado el Gordo, o la Gorda de la felicidad propia. Y lo digo con humor y dignidad.
En Las Palmas de Gran Canaria, a 22 de diciembre de 2012.

¿El fin del mundo:21 de diciembre de 2012?

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¿El Fin del mundo: 21 de diciembre de 2012?

Seguí tu mirada con dulce semblante,
pues no pude dejar de hacerlo.
Tu me emocionabas como el encantador de serpientes,
el que la hace moverse sinuosamente con su música.
Allí donde el pecado empieza a ser,
tu dijiste sí otra vez.
Y la noche se hizo día
entre tus brazos me perdí,
en un beso eterno que parecía no terminar.
Y seguimos sintiendo el amanecer en nuestros cuerpos
como el de un nuevo tiempo,
el que al fin renace este viernes
pues tras un día comienza de nuevo un nuevo claro de Luna
y tras éste, el principio de lo que un día fue y mañana será distinto.
Que el año no acabe, que el día no termine
y seremos eternos en el sentimiento
porque las eras se suceden en el tiempo,
pasado mañana será otro comienzo.
En Las Palmas de Gran Canaria, a 20 de diciembre de 2012.
2009 mes 10 Mandala niña interior 2 en acrílico sobre lienzo

Escribir una novela

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Escribir una novela

Hace tiempo empecé a escribir. Era algo indeterminado, que escribía a ratos en un curso de informática. No sabía de qué iría el tema, no sabía apenas nada, ni siquiera si tendría personajes, porque no comenzaba así, de esa manera. Solo comenzaba como una evocación poética a la naturaleza y eso se fue convirtiendo poco a poco en un proyecto, pues la imaginación desbordaba sus estancias mientras escribía cada día un poco más. Cada día era para mí una nueva aventura, pues cuando escribía era como si estuviera viviendo cada momento, pero dentro de mí, en mis sueños, despierta, en ese mundo donde la leve línea entre realidad y fantasía se cruzan a veces, pues ambas tienen un poco de la otra. Un día, no muy tarde, supe que la quería escribir y me enganchó como si fuera dulce su sabor, como la miel al rico panal, y a ratos lo cogía y a ratos lo dejaba, pues me evadía de mis realidades cotidianas con pequeños bocados de palabras. Al cabo de los años me desenganché pues la historia se complicaba y otras preocupaciones me tenían más ocupada; la vida se había hecho enorme y no dejaba espacio a la Literatura, comer era más preocupante en el día a día que tener tiempo libre para escribir. La vida del escritor muchas veces debe estar apoyada por otra profesión que la sustente. Solo me atrevía a breves escarceos piráticos que me acercaban otra vez de vez en cuando a ese mundo. Me sublimaba una historia que no me atrevía a terminar pero me dediqué a otros proyectos, otras ilusiones que por falta de tiempo quedaban temporalmente aparcadas. Me dije: será una novela. Pero mi otro proyecto me llamaba más la atención pues sería un libro de mis breves escarceos, que pronto verá la luz.
Apenas tengo tiempo para escribir unas pocas líneas pero la ilusión de poder comunicarme a través de ideas, pensamientos, emociones y sentimientos es más fuerte a veces. Y aquí estoy, escribiendo sobre escribir, que en sí es un arte que no da de comer pero que me permite seguir viviendo cada día más con algo de esperanza en este extraño mundo, a veces injusto y cruel, otras, dulce y maravilloso, como las personas y como las novelas o escritos que podamos construir en nuestros proyectos.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 14 de diciembre de 2012.

Sueños

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Cuando sueñas los universos conspiran contigo para que te lleven a otros mundos que de otro modo no serían reales. Otras vidas en juego, otras realidades variopintas, otras personalidades se reflejan en tus sueños. Incluso podemos adivinar o intuir nuestras otras capacidades ocultas que aparecen en ellos. ¿Y el futuro qué papel tiene en todo esto? Si uno sueña despierto puede intentar acercarse más a sus deseos. Todo lo que parece desordenado en ellos llega a cierto concierto de surrealismo donde una sucesión de escenas más o menos posibles pueden coexistir. Podemos imaginar lo que vendrá pero nunca será tan real como en tus sueños y si los materializas en la realidad puedes considerarte afortunado. Soñamos con lo conocido y hasta con cosas que el subconsciente tiene presente y que tú habías olvidado. Disparatamos las realidades y todo parece tener sentido solo en ese sueño.

La vida nunca fue más real que en mis sueños, porque si sueño es signo de que estoy viva y descanso, de que tengo memoria y conciencia, de que aún me quedan ilusiones por cumplir, de que tengo deseos de un futuro mejor y de que tuve un pasado y viví muchas experiencias, por las cuales puedo considerarme muy nutrida y rica y de que tengo una fantasía desbordante que a veces me inspira a través de ellos. Porque los sueños nos acercan más a la vida, porque soy una soñadora.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 7 de diciembre de 2012.

DULCES~1

Un beso y una flor. Dedicado a Tití Sarito.

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Jugando con las palabras, le pedí a mi tía un tema y me dijo que escribiera uno titulado un beso y una flor y dedicado a las madres y los niños y esto es lo que salió. Dedicado a mis tíos y mi madre, retrato su vida:

Un beso y una flor

Para Tití Sarito

 

Un caballero bien compuesto, joven y apuesto, se dirigió a una señorita un día con una flor. Un beso le plantó en la mejilla que tan sonrojada quedó. Romualdo se llamaba el muchacho y ella Bella, que se pasó parte de su vida suspirando por un beso de amor y cuando llegó a edad moza lo recibió con agrado de tan refinado y cariñoso amigo, que la convirtió en esposa y madre de un par de chiquillos alegres. Los niños jugaban en el patio de una casa rural en su feliz infancia, bien nutridos y ricos en amor y pobres en dulces y caramelos, que los dientes pican y manchan y que caros son para la economía familiar. La familia muy feliz siempre se reunía en el fuego del hogar y contaban la historia de amor más hermosa, que empezó con un beso y una flor una noche de cálido verano en aquel lugar lejano alumbrado por la mano de su Dios.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 2 de diciembre de 2012.

Paz amiga

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Paz amiga

 

Un mundo en guerra, amigo. Ahmed sabía desde hace años que su vida no sería tranquila. No tuvo sosiego de niño cuando las bombas caían sobre su tejado y alcanzaban las casas cercanas; tampoco lo tuvieron los otros niños del otro lado de la frontera. No era justo, se decía, Ahmed, que vivía en continua tensión sin poder descansar día si o día no. Un día, un joven israelí les dijo a sus vecinos, nosotros les queremos, no les odiamos. No supo qué pensar. A Ahmed le asombró tanta muestra de afecto venida de tan lejos. Perplejo vio cómo otros jóvenes de su tierra respondían ante ese extraño mensaje que se divulgó por el mundo prontamente. Y una extraña camaradería y sensación de paz y armonía inundó sus corazones un día, que llamaron, para la posteridad, la paz amiga.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 2 de diciembre de 2012.

Agua dulce

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Agua dulce

Agua dulce y estancada

con juncos en su orilla.

Cristalina y clara,

agua de lluvia

y que mana rica en minerales

en algún abundante manantial

allá en la montaña.

 

Fría y helada,

agua que se escarcha.

Nadas en ella como si pez fueras

y en tus branquias respiraras

el puro oxigeno vital

que todo ser de la Tierra y el Mar

puede disfrutar.

 

Agua gris y azulada.

Más brillante cuando le da el Sol,

muestra la Luna en noche clara.

Agua que saboreo sin sentir la sal,

que tu sed calma tras un día de trabajo sin parar.

 

Agua dulce y no de mar,

te desalojas de los dedos

del que te va a tocar,

porque tu naturaleza es esquivar

la posesión de tu esencia

por manos derrochadoras

e inexpertas.

 

Agua sin más.

¿Por qué escaseas tanto

y me abandonas,

tras seguirte corriendo

hasta el inmenso océano?

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 1 de diciembre de 2012.

 

 

Regalos

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Para los que con sus malas palabras y acciones pretenden burlarse de nosotros, actuando así con mala fe, les dedico una sonrisa, porque algunos no nos rebajamos a su nivel:

Te quise regalar una sonrisa que no tenía precio. Quise decirte cosas lindas, pero hiciste que me echara atrás, temerosa de la risa cruel, que ya no era una sonrisa amiga, sino una burla de difícil encaje y que tantas veces había visto y escuchado.

Yo seguí a lo mío y luego me dispuse a agradecer todos aquellos regalos que un día recibí. Y su sonrisa cariñosa era una de ellas. ¡Tantas caras y disfraces en el mundo de las incógnitas! Unas, amigas, otros, amores y otros, familia, y algún compañero y desconocido, que desafiaban a la lluvia y a la tormenta más cruel, intentando acogerte en su cálido abrazo con miradas cómplices y dentaduras de golosina. Pues dulces eran esas comisuras que dibujaban una curva, que procedía de la bondad del que nos quiere sin condiciones, y donde en otros solo había visto malas palabras y mentiras zafias.

El día era gris plateado y seguía la tormenta allá fuera y yo me refugiaba en el tierno escondite de mi infancia. Solía decirme: “algún día ascampará”. Pues las sonrisas pueden más que la crueldad; el amor y el cariño pesan más que las nubes de las almas atormentadas y que nublan así la realidad de sus víctimas.

Una sonrisa no tiene precio, es gratuita, es generosa muestra de quien la comparte contigo; aunque a veces resulte difícil sonreír y la vida golpee fuerte, no debe faltar en todo acercamiento amigo. Y si vislumbras, por alguna señal, algún motivo de burla tras esa falsa sonrisa, déjalo ir, que en tu camino no deba encontrar nido esa ave infernal que pretende volar sobre ti.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 27 de noviembre de 2012.

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