Archivos Mensuales: noviembre 2012

Retratos

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Retratos

Un día decidí hacer un retrato. No tenía pinturas, ni lápices de colores, ni siquiera una pluma. La tinta había desaparecido, pero en la Era de la Tecnología, quedaba el ordenador. Esa herramienta multiusos que tan útil ha sido durante tanto tiempo, nos acompaña desde hace unas décadas y nos ha hecho evolucionar hasta en la forma de relacionarnos. Pero no era eso lo que tenía que tratar en este texto. Retratos lo llamaré, pero en el fondo debería decir, que no sé a quién retratar: a la persona tierna y sensible y llena de amor con la que me encuentro frente al espejo todos los días, a la persona que a veces es frágil y se quiebra, o la que es fuerte y resiste todas las tempestades desde hace muchos años de madurez. O aquella que lleva creciendo en progresión aritmética ascendente, la que camina siempre adelante, la que me lleva de la mano, la que duda y siente orgullo a la vez de lo que es. Todas ellas serían mi autorretrato. Pero, ¿y si quisiera retratar a mis compañeros de viaje? Aquellos que me acompañan en el tormento, en las alegrías, en las penas, en la diversión; aquellos que me abren los ojos cuando ciega voy por el mundo, aquellos que nunca me abandonan si enferma estoy, aquellos que me dan amor y consiguen enfadarme día sí o día no.

Quise usar el Corel y el Photoshop y diseñar edificios con el Autocad, porque todo lo que dibujaría y transformaría tendría imágenes de mis recuerdos, de mi vida. Retratar una vida, retratar a una persona y captar su esencia no se puede restringir solo a una mera foto, más o menos acertada, con sus juegos de luces, sus contrastes, el uso acertado del color, un buen peinado, una vestimenta acorde al estatus y modas presentes. Si queremos profundizar en el conocimiento de una persona hay que hacer un análisis psicológico con nuestros “pinceles” y es a aquellos, en cuyas obras leo en los ojos del retratado un ser, una personalidad propia, a los que llamo artistas; y, sin embargo, aunque la imagen tiene el gran poder de convocatoria que le concede lo inmediato, el guiño de complicidad de lo visual, en un mundo donde no hay otra cosa para medir a las personas, es la Literatura la que mejor sabe ahondar en los motivos, inquietudes, personalidades y entresijos de una buena historia. Es la poesía la que refleja la emoción, el sentimiento que fluye tras cada verso y que retrata mejor a la persona que lo escribe, al poeta. Respetando la maestría de todo buen artista, parto una lanza a favor de la palabra escrita como vehículo de comunicación, tan denostada hoy en día. Y aunque este es mi medio actual, yo empecé con tinta y papel, con lápices, pero los tiempos corren y cambian, y tenemos que cambiar con ellos. Y hoy se imponen las redes sociales, los blogs personales, para reflejar inquietudes personales, gustos y aficiones e intereses. Ese es el motivo de por qué escribo en mi blog, porque, ante todo, lo hago con gusto y satisfacción, lo hago en mi espacio propio y personal y disfruto compartiéndolo con amigos y conocidos. Hoy día, ya casi es una necesidad, como siempre lo ha sido para el hombre comunicarse, y la tecnología ha puesto en nuestras manos grandes medios, vehículos del que algunos no sacamos ningún provecho, más que sentirnos bien con lo que hacemos. Podría decirse que en este blog hago mis retratos del mundo que conozco, de quién mejor conozco, y de otras realidades, más o menos fantasiosas y otras más bien científicas que me gusta compartir con ustedes, queridos lectores.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 27 de noviembre de 2012.

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Contigo

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Contigo

Contigo me sentía en casa;

sentía el hogar dormitando en mi pecho.

La intensidad de mi amor traspasaba paredes

y tú no sabías por qué era así,

porque siempre fui yo,

auténtica, cálida,

como la estufa en un duro invierno.

 

El calorcito que exhalaban nuestros cuerpos

en cada abrazo

hacía único ese momento.

 

Recogida en la habitación,

descansaba tranquila de la dura vida.

Soñaba con un futuro mejor

y todo ocurrió como debía pasar.

 

El tiempo transcurrió,

caminando entre zarzas y

alguna triste flor.

Solo tú iluminaste mi vida

con tus señales

que me comunicaban amor.

 

Ahora el toque de mi sensibilidad

con tus espinas

suena a despedida.

Nada más pude hacer con la realidad

de una relación sin comprensión.

No hubo acuerdo ni trato,

solo un triste adiós

que buscaba un nuevo hola

en otros ojos,

otra ventana que hacía frente a la soledad.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 23 de noviembre de 2012.

A mis amigos

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A MIS NUEVOS Y VIEJOS AMIGOS
Mis palabras no sostenían tu alma, pero mantenían tu corazón con su llama.
No me leíste el pensamiento, sin embargo estuviste presente a mi lado con tu recuerdo.
Exhalas amor y cariño por los poros de tu piel cuando yo busco en tí también tu saber.
No siento ni padezco, o eso quieres creer.
El sufrimiento va por dentro y, aquí, en estas letras, también lo ves.
Sólo me queda despedirme de tí nuevamente, para luego volver.
Mañana será otro día, mañana te escribiré otra vez.
No verás la misma cara, sólo verás esta pantalla.
Y cuando me quieras hablar o ver, sólo tienes que llamar a mi puerta sin pedir la vez.
En Las Palmas de Gran Canaria, a 11 de mayo de 2012.

MONÓLOGO INTERIOR ANTE LAS CRISIS

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MONÓLOGO INTERIOR ANTE LAS CRISIS

 

Si siento estrés es porque la vida se precipita rápidamente ante mis ojos y casi no puedo seguirla. No dudo que la vida es compleja pero a la vez tiene un toque de simpleza y sencillez si la reduces a lo esencial: la salud, el amor y la supervivencia diaria, pero un futuro tiene que abrirse camino y parece que todas las puertas están cerradas por ahora. Cruda realidad la de un grito al unísono que dice: ¡Justicia social ya! Se han perdido muchas cosas por el camino. No, no las he olvidado, me las han arrebatado y no sé si las recuperaré algún día y eso me angustia, me estresa.

            El día a día se complica y si no sabes llevarla al pulso puedes sentir los efectos de una realidad insatisfactoria para ti mismo, y, de paso, para la mayoría. La supervivencia se hace difícil y el corazón me palpita con más aceleración cuando pienso en lo que implican los cambios. No, no me resisto a ellos, pero estoy en desacuerdo con algunos que como humilde mortal también me perjudican. La separación entre los que tienen y los que no, entre los que pueden y los que no pueden, es abismal y cada vez se agranda más. No sé qué pensar porque el futuro que vislumbro es incierto. Solo veo una nube donde debería haber un claro de luz. No veo el camino pero he elegido uno, que quizá sea el más acertado o bien será otra aventura frustrada por las circunstancias. Tengo la libertad de viajar fuera de mi tierra, pero las raíces me agarran al suelo y los recuerdos, algunos muy dolorosos, y volar no es tan fácil como algunos creen, pues ni Ícaro pudo llegar al Sol, ¿podré yo si acaso llegar aunque sea a la parada de un futuro decente, sea donde fuere? Mi esperanza es que sí podremos, mi razón me dice, sé prudente, pues nada podemos conseguir frente a la fuerte oposición que te arrebata todo lo básico para vivir y dentro de poco también la libertad de elegir.

            Me invade la incertidumbre cuando pienso en primera persona, y cuando pienso con mente comunitaria, como el enjambre, no es jalea lo que saboreo ni miel de la colmena, sino más bien un amargor que me acidifica el estómago, pues el estrés acierta a derrumbar hasta el más alto, el más gordo, y, sobre todo, hasta el más pobre desdichado cuyo destino se torció, hace ya tiempo, en una encrucijada donde no pudo elegir, donde se le impuso desde arriba, donde se le desmembró para evitar la unidad, para evitar la fuerza y aquí estoy, resistiendo ante la adversidad como desde hace años hago con la fortaleza que me caracteriza, pero sin temor, con valentía, como debe afrontarse todo mal que cierne sobre nuestras cabezas como espada de Damocles, cruel espera que me arrebata el sueño o los sueños y las ilusiones. Yo no me rindo, pero ¿y tú, lo harás?

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 15 de noviembre de 2012.