Un sueño de futuro

Estándar

Una noche soñé que era yo, pero no me reconocí. Era una mujer madura, de unos cincuenta años, delgada, atlética incluso, en buena forma, bronceada y con el cabello tintado por el sol. Estaba sola en el mundo, pero no me sentía mal. Todo había desaparecido: la gente, las carreteras, los edificios derruidos.  No sé qué había ocurrido, pero me sentía por fin en mucho tiempo en paz conmigo misma, en plenitud, tranquila, feliz, sana, fuerte y segura. Tres niños me acompañaban: una adolescente que identifiqué como Ana y que estaba bajo mi protección y dos niños, rubios todos y bronceados por el sol. Los niños eran hermanos de distintas edades, uno muy pequeño, menos Ana, que era como mi ahijada. Eran felices. Les enseñaba a sobrevivir, con lo poco que teníamos; a pescar entre las rocas, en un mar hermoso y con una luz radiante de verano. Luego caminé hasta su casa, donde habíamos vivido, y sólo pude pensar: ¡Qué bien nos hubiera venido poder contar con alguien tan práctico como él ahora! Sentí pena, pero no dolor y ese recuerdo me sobrecogió, pero me desperté en paz. Como si por fin hubiera alcanzado la armonía en mi vida. Era un nuevo mundo y no me sentía sola.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, a 5 de marzo de 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s