Fuentes para la Historia de América: Sociedad y Poblamiento

Estándar

                                   

TEXTO 1

La mezcla de sangres se inició en la América Hispana desde los primeros tiempos de la conquista. Por necesidad o inclinación, los españoles se relacionaron con las indígenas, bien por la violencia o bien por la anuencia de éstas, y nacieron los mestizos, que podrían llamarse indohispanoamericanos. Pocas mujeres españolas vinieron a América en los primeros treinta años después del primer viaje de Colón. Más tarde, con la mayor inmigración procedente de la Península, no fueron escasas las uniones entre indios y españolas; tampoco eran escasos los matrimonios formales entre personas de las dos razas. Con la introducción de negros africanos como esclavos en las posesiones españolas de América, en la primera mitad del siglo XVI, el cruce de sangres se amplía en tres vertientes: nacen entonces los mulatos (de blanco y negro), y los zambos (de indio y negro). El común denominador con el correr del tiempo y en el presente para los nacidos de la mezcla de sangres (etnias) es de mestizos. América Hispana es mestiza en la mayoría de su población, más acentuado el mestizaje en los países ribereños e islas del Caribe que en los del extremo sur (Argentina, Chile, Uruguay). En la colonia se discriminó por castas: la de españoles peninsulares, la de españoles americanos (criollos), la de mestizos, mulatos, zambos y sus derivaciones; la de indios puros y la de negros esclavos. Se calificaba de pardos a todos los que no eran de raza pura. Si se aplicara estrictamente esta caracterización étnica, ni aun los españoles peninsulares quedarían exceptuados como de raza pura blanca. Bajo la piel clara con alguna frecuencia asomaba el antepasado indio o negro. Pero los blancos criollos gastaron parte de sus fortunas en obtener de la Corona certificados de limpieza de sangre. Pardos afortunados también intentaron y lograron tales certificaciones que daban derechos y privilegios. La razón de las castas no era exclusivamente étnica sino económica, social y política. Las castas eran grupos relativamente cerrados que hacían de la sociedad colonial una organización rígida, con petulancias aristocráticas en los estratos superiores y profunda inclinación a la igualdad en las inferiores, dicotomía que en el siglo XIX borrarían en lo esencial las luchas de independencia y los conflictos civiles.

El mestizaje también ocurrió en la vida económica y cultural.(…)

(…) Sin embargo, la resistencia indígena no ha cesado en el campo de la cultura; numerosas colectividades en México, Centroamérica, los Andes, Amazonia, Paraguay, mantienen huellas culturales de sus antepasados, debilitadas por la tradición secular o modificadas por el contacto con otras culturas. La América mestiza es una realidad que no tiene paralelos en el mundo. No sería exagerado afirmar que los cinco continentes están reunidos aquí, en nuestra América, en sus etnias, culturas, formas económicas y sociales, y que este proceso comenzó mucho antes de la llegada de Colón a estas tierras.

 

            TEXTO 2

Con mucho cuidado y particular atención se ha procurado… que los indios fuesen reducidos a Pueblos y no viviesen divididos y separados por las sierras y montes, privándose de todo beneficio espiritual y temporal, sin socorro de nuestros ministros y del que obligan las necesidades humanas y deben dar unos hombres a otros (Libro V, T. III, 1. 1ª) Recopilación de Indias (1681)

 

 

 

TEXTO 3

El cura no cumple con enseñarles en una lengua, que no basta predicar en los Almaraes en lengua quechua, ni en lengua de Pasto a los Quillacingas, ni con entrambas a los Puquines que la tienen diferente… Cumplirá con su conciencia el doctrinero (párroco de los pueblos indios) que aprendiera dos o tres lenguas. Itinerario para párrocos de Indias. Tratado I, 1, cap. XVI, Madrid, 1668.

 

TEXTO 4

(…) débense hacer los pueblos de trescientos vecinos, poco más o menos, en el cual se hagan tantas casas cuantas fueren los vecinos, en la manera que ellos las suelen hacer, aunque se aumente la familia, como Dios mediante se aumentará, puedan caber todos ellos.

Que se haga una iglesia, lo mejor que pudieren y plaza y calles en tal lugar. Una casa para el cacique, cerca de la plaza, que sea mayor y mejor que las otras, porque allí han de concurrir todos sus indios, y otra casa para un hospital; (…) Instrucción dada a los Jerónimos. Madrid, 13 de septiembre de 1516.

 

            TEXTO 5

Don Felipe, … A los virreyes, presidentes, audiencias y gobernadores de las nuestras Indias (…). Sabed que para que los descubrimientos, nuevas poblaciones y pacificaciones (…) se hagan con más facilidad y como conviene al servicio de Dios y nuestro, y bien de los naturales, entre otras cosas hemos mandado hazer las ordenanças siguientes.

 

  1. Ninguna persona de qualquier estado y condición que sea haga por su propia autoridad nuevo descubrimiento por mar ni por tierra, entrada, nueva población ni ranchería en lo que estuviere descubierto o se descubriere, sin licencia y provisión nuestra o de quien tuviere nuestro poder para la dar (…)
  2. Los que tienen la governación de las Indias, ansí en lo espiritual como en lo temporal, se informen con mucha diligencia si dentro de su distrito, en las tierras y provincias que confinaren con él, ay alguna cosa por descubrir y pacificar, y de la sustancia y calidades dellas, y de las gentes y naciones que las habitan, sin embiar a ellas gente de guerra ni otra que pueda causar  escándalo, sino informándose por los mejores medios que pudieren. Y ansimismo se informen de las personas que serán convinientes para hazer los dichos descubrimientos, tomen asiento y capitulación, ofreciéndoles las honras y aprovechamientos que justamente y sin injuria de los naturales se les pudieren ofrecer (…)

(…)

20. Los descubridores por mar o tierra no se empachen en guerra ni en conquista en                                        ninguna manera, ni ayudar a unos indios contra otros, ni se rebuelvan en quistiones ni contiendas con los de la tierra, por ninguna causa y razón que sea, ni les hagan daño ni mal alguno, ni les tomen contra su voluntad cosa suya, si no fuere por rescate o  dándoselo ellos de su voluntad (…).

29. Los descubrimientos no se den con título y nombre de conquistas, pues aviéndose de hazer con tanta paz y caridad como desseamos, no queremos que el nombre dé ocasión ni color para que se pueda hazer fuerça ni agravio a los Indios (…)

32. Antes que se concedan descubrimientos ni se permitan hazer nuevas poblaciones, ansí en lo descubierto como en lo que se descubriere, se dé orden cómo lo que está descubierto, pacífico y debaxo de nuestra obediencia, se pueble ansí de Españoles como de Indios (…)

86. Ansimismo tenemos quenta de favorecer y hacer merced a los nuevos descubridores, pobladores y pacificadores, con sus hijos y decendientes, mandándoles dar solares, tierras de pasto y labor, y estancias, y con que a los que se ovieren dado y ovieren poblado y residido tiempo de cinco años, los tengan en perpetuidad (…)

90. Al que se obligare a poblar un pueblo de españoles dentro del término que le fuere puesto en su asiento, que por lo menos tenga treynta vezinos, y que cada uno dellos tenga una casa, diez vacas de vientre, quatro bueyes o dos bueyes y dos novillos, una yegua de vientre, cinco puercas de vientre, y sus gallinas y un gallo, veinte ovejas de vientre de Castilla; y que tendrá clérigo que administre los sacramentos, y proveerá la iglesia de ornamentos y cossas necessarias al culto divino (…) Se le den (al pueblo) quatro leguas de término y territorio en quadra, o prolongado, según la calidad de la tierra acaeciera ser, (…) con que por lo menos disten los límites del dicho territorio cinco leguas de qualquier ciudad, villa o lugar de españoles que antes estuviere poblado, y con que sea en parte donde no pare perjuyzio a qualquier pueblo de españoles o de indios que antes estuvieren poblados, ni de ninguna persona particular.

(…)

139. Haviendo acavado de hazer la población y edificios della, y no antes, el governador y pobladores, con mucha diligencia y sancto zelo, traten de traer de paz al gremio de la sancta Yglesia, y a nuestra obediencia, a todos los naturales de la provincia y sus comarcas, por los mejores medios que supieren y entendieren, y por los siguientes.

140. Informarse de la diversidad de naciones, y lenguas, y se[c]tas y parcialidades de los naturales que ay en la provincia, y de los señores a quien obedecen; y por vía de comercio y rescates, traten amistad con ellos, mostrándoles mucho amor (…) y dándoles alguna cosa de rescates a que ellos se afficionaren, y no mostrando cobdicia de sus cosas, assiéntese amistad y aliança con los señores y principales que pareciere ser más parte para la pacificación de la tierra (…)

Fecha en el bosque de Segovia, a trece de Julio de mil y quinientos y setenta y tres años. Yo el Rey. Yo Antonio de Erasso, secretario de S.C.M. la fize escribir por su mandado. El licenciado Juan de Ovando. Licenciado Castro. Licenciado don Gómez Zapata. Licenciado Bootello Maldonado. Licenciado Otalora. Registrada: Ochoa de Aguirre. Por Chanciller: Arias de Reynoso. (Ordenanzas de población de 1573)

 

            TEXTO 6

Allá no se conoce otra voz que la de español para significar, sin diferenciar, al que es nacido en España de españoles, o al que de ellos nació en las mismas Yndias. Y no solamente esto, sino que el que nació en España, si en el Perú se sabe o entiende que es hijo de un francés o de otro padre que no sea español originario, sino francés, o alemán, o lo que ha sido su origen (…) Hacemos pues mucho aprecio, los criollos de las Yndias, de ser españoles y de que nos llamen assí (…) Los españoles, sean o no nacidos en España o en las Yndias, todos se tratan de un modo (…)

Criollo es lo mismo que procreado, nacido, criado en alguna parte, y criollo en el Perú y en las Yndias no quiere decir otra cosa, según la intención con que se introduxo esta voz, que español nacido en Yndias: y assí como usamos de la voz de español para diferenciarnos de os Yndios y negros, para diferenciarnos de los mismos españoles que nacieron en España, nos llamamos acá criollos. Meléndez, Juan, Tesoros verdaderos de las Indias en la gran provincia de San Juan Bautista del Perú, t. I, 1681, pp. 351, 354, 353.

 

      TEXTO 7

            Muy deseada señora:

            Por la vía de Francisco Núñez Anrriques tengo escrito a v.m. dos cartas, las quales van soplicando a v.m. se venga luego como vea mis cartas; y asimismo darán a v.m. çiento y quarenta y un ps. (…) para que v.m. y mi hermano Alonso Sánches se vengan luego como mis cartas vean; y siendo Dios servido que v.m. se venga, me hallarán en el Nombre de Dios esperando la buena venida de v.m.; en esto no aya falta alguna, porque en verdad sé desir a v.m. que mi yda a España al presente no podrá ser tan breve, a cuia causa yo tener mis dineros derramados y no poderlos rreazer tan presto acordé. Soplico a v.m. se viniese lo más breve que se pudiere, que si v.m. se viese por acá no se acordaría d’España, porque en verdad que no faltan todas las cosas, como dentro de Castilla, y no ay frío ni calor, ni hanbre sin alimento; es el mejor temple que tengo visto en mi vida, de tal(l) manera que no llueve todo el año y lo que se coge es de regadío.

            Señora, el que la presente lleva se dize Juanes de Osinaga; es mucho mi señor y ha veinte años que nos conosemos (…); el qual encaminará a v.m. para que se cobre la moneda, y dél se podrá ynformar v.m. de todo lo que de por acá (…); háseme ofresido tanto que no he podido dexar de escribir con él. A mis señores padres y hermanos y hermanas dará v.m. mis besamanos (…) Como digo en las demás cartas digo en esta, que en que v.m. lo pase trabajosamente hasta el Nombre de Dios v.m. no venga sin una negra, para que a v.m. y al señor mi hermano los sirva, porque no podrán vivir de otra manera, porque como yo digo yo tendré dineros a v.m. para pagar los fletes del navío y lo demás que v.m. deviere, siendo Dios servido, porque comprarla acá questan muy caras, y no se puede servir una casa sin una esclava, y también para la mar, que la an de menester mucho. Nuestro Señor me la dexe ver de mis ojos con salud. Vuestro muy sierto marido que vuestras manos besa.

                                                                                  Sevastián Carrera.

 

TEXTO 8

La mayor confusión consiste en la diversidad de gentes y trajes. Pues allí están interpolados los españoles, los indios, los mestizos y de otras castas. Vense unos vestidos decentemente a la española, otros totalmente desnudos, sin otra cosa que un pedazo de lana vieja. Los indios e indias van vestidos a su modo. Las mestizas usan enaguas y en el cuerpo el “paño” con que se rebozan. Los mestizos visten a la española, pero los más andan en cueros. (Informe del testimonio del marino Antonio de Ulloa, viajero en México en 1777)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s