Evocación de Barranco Hondo y el Risco Caído

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Nunca supe por qué, pero allí impávido se mostraba el Risco; de mirada pétrea, se dejaba ver de refilón desde mi cueva, y, sabedora de que muchos años habían pasado desde los que primero la habitaron, atravesé el barranco más hondo para escalar hasta allá arriba, cual vuelo de guirre.  Por peligrosos senderos anduve en buena compañía, que yo diría que me salvó la vida por si precipitarme al vacío hubiera sido posible, tal mareo, tal mala pisada, y la gravedad y el vacío me hubieran esperado en su garganta. Jalonado por cuevas hechas por los antiguos, y por los nuevos habitantes de ese paraje, se hallaba en lo alto ese patrimonio de la humanidad, en palabras de un local, que llegaría a ser el testimonio más importante de la antigüedad canaria, en todo el archipiélago si cabe. Relato todo esto desde el conocimiento y sin haber entrado en dicha cueva, hoy famosa por ser antiguo templo lleno de signos relacionados con el Sol y La Luna y con el hombre y la mujer y su relación.

                La leyenda dice que allí quedaron sepultados unos amantes maldecidos por una madre que les miraba con malos ojos, una noche que se ayuntaron en amoroso abrazo en las cuevas que después tomaron ese nombre: Risco caído, lo llaman. Con un palo y con filo de piedra dicen que horadaron los antiguos la cúpula de la citada cueva principal y un rayo de luz, tímido y vigoroso, entraba por su ventana, a determinadas horas de la mañana, otro agujero en la pared, elevado en la cúpula, incidiendo contra la mujer que dentro habitaba en forma geométrica. Vivieron y trabajaron sus campos y sus descendientes o sus nuevos ocupantes allí guardaron sitio, paja, animales o cereales de sus fértiles siembras.

                Su origen, de la colada del cercano Roque Nublo hace cuatro millones de años, nos informa del motivo y génesis de tan singular entorno rocoso y de la roca que tan hábilmente han labrado los hombres que sus casas construyeron desde lo antiguo y del siglo pasado en esas tierras hondas del barranco. Trogloditas los llaman, o cuevas canarias, en documentación tras la conquista, son las moradas de los habitantes de este viejo territorio, hoy seco por la acción del asfixiante Sol y ayer verde y floreciente región rural, rica en regadío, huertas, higueras, limoneros, cirueleros, algún matorral silvestre (como sus ricas moras) y siembras en general de grano que alimentaban al campesinado en tiempos de rigor, pero también de hierbas tradicionales, propias o extrañas, que riegan sus laderas, y que vendían los naturales, o bien, usaban con fines medicinales. Su agua, estancada en presas modernas, de la época de aquél señor que duró tantos años, también corre por los manantiales naturales que van a dar a fuentes donde bebe el caminante o donde se aprovisionan algunos viajeros.

                Sus carreteras, curvilíneas como el cuerpo de una mujer, La Tierra, están destinadas a expertos caminantes de caminos reales, senderos, o conductores que bien conocen el lugar, y soy consciente de que llevan a rincones aislados, casas donde la vecindad son familiares y amigos que a voces y con vista de águila dominan el territorio y allí se comunican, y que tienen su eco en la ciudad y veranean o pasan el fin de semana en sus frescas moradas.

                Su aire y sus gentes, tranquilas, campechanas, acogen con hospitalidad al invitado, sea natural o de la ciudad. Por eso, puedo decir que el Barranco Hondo no se me irá de la memoria en mucho tiempo y su recuerdo me acompañará allí donde vaya, pues su serenidad y su calma quitan las penas del alma.

En Las Palmas de Gran Canaria, a 30 de julio de 2012.

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Acerca de mariadelaisla

Soy una soñadora, amiga de las historias y de la Historia con mayúsculas. Amante de la escritura y de las ciencias. Mujer pasional, pensante y con fuertes emociones. Muy humana, profesional y siempre auténtica.

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  1. me gusta mucho cómo lo has redactado. Resulta difícil leerlo, pero igual ke lo sería leer un texto clásico con este tipo de sintaxis. Está muy bien elaborado, la verdad.

    • Gracias a ti, Balbi, fue una aventura y un placer para mi descubrir algo así. En una linda estancia en una cueva antigua del barranco, disfrutando de la paz que allí se respira y de la cultura popular y de la Historia. Me alegra que te guste. Te recomiendo que si puedes vayas al yacimiento a ver la cueva en alguna visita.

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